Oviedo, P. G.
Si en el interior de la cueva el misterio se clarifica, en la zona externa aún queda mucho trabajo por hacer. La búsqueda del abrigo en el que pudieron vivir los neandertales de Sidrón sigue sin clarificarse «debido a la erosión que ha sufrido la zona en todo este tiempo», justificó Martínez. Los investigadores han encontrado algunas zonas que en aquel momento pudieron albergar a estos individuos, «pero hay que trabajar con mucho cuidado», precisó el geólogo, «aunque hay una que nos huele especialmente bien», apostilló Marco de la Rasilla.
No obstante, sí pudo averiguarse el origen de la materia prima utilizada para construir las piezas líticas encontradas junto a los restos óseos. Para ello, se incorporó al equipo Antonio Tarriño, del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana (Cenieh) de Burgos, y el origen del sílex se situó en la zona de la Virgen de la Cueva, en Infiesto. Esta novedad servirá para «contrastar diferentes yacimientos del período Musteriense», añadieron. Estas piezas serán las protagonistas del trabajo que próximamente publicará en la revista «Anthropological Research» David Santamaría, investigador del equipo de Sidrón.
Uno de los huesos más curiosos encontrados durante la temporada de excavaciones ha sido un fragmento de fémur de un oso, «bastante interesante, porque prácticamente no teníamos huellas de carnívoros», explicó De la Rasilla, hecho que viene a confirmar otra de las características de la cueva piloñesa: la poca presencia de restos de fauna de la época, ya que no se han encontrado más de 15 muestras.