MILAGROS COUCHOUD GREGORI
Vicepresidenta del Instituto Mediterráneo del Agua y gobernadora del Consejo Mundial del Agua
María IGLESIAS
«Sin agua no hay energía y sin energía no hay agua». Milagros Couchoud Gregori, vicepresidenta del Instituto Mediterráneo del Agua y gobernadora del Consejo Mundial del Agua, sabe que los dos conceptos deben converger en políticas comunes y planes nacionales de agua y energía. Couchoud expuso estas ideas en las jornadas de divulgación científica del Instituto Jovellanos.
-¿Cuál es la relación entre agua y energía?
-Hay que considerar a los mundos del agua y de la energía como las dos caras de la misma moneda con la que vamos a comprar las soluciones del siglo XXI. Hasta ahora han caminado paralelos. Esos dos mundos tenían un nexo que es la energía hidroeléctrica, el agua como almacenador de energía. Hoy en día las relaciones van mucho más allá, no se puede planificar ningún plan hidrológico sin tener en cuenta los consumos energéticos que se van a necesitar en todo el ciclo del agua, ni se puede pensar en un plan energético nacional, ni de futuro sin tener en cuenta los consumos de agua que va a necesitar cada tipo de energía. En estos momentos, no se puede pensar en agua sin pensar en energía porque caeríamos en errores.
-¿Qué proyectos se están desarrollando en este camino?
-El CIEMAT está llevando adelante un proyecto que intenta plantear el binomio agua y energía de manera conjunta. Cuantificando, buscando datos de consumo. Es decir, cuanta energía hace falta para cada uno de los procesos del ciclo del agua y cuánta agua hace falta en cada uno de los procesos del ciclo energético.
-¿Si se agotan los recursos de agua, se agotan también los de energía?
-Sí. Verdaderamente el agua que hay en el planeta Tierra desde que se formó es exactamente la misma. El ciclo del agua es cerrado y la cantidad de agua que hay en el planeta no se ha perdido. Nosotros no tenemos un problema de que se agote el agua, el único problema que tenemos es que esa agua no está disponible para el consumo humano. El problema no es que haya falta de agua, el problema es que hay falta de tecnologías que nos permitan hacer esa agua potable.
-Las campañas medio ambientales culpan al ser humano de desperdiciar el agua.
-El agua no se desperdicia, la maltratamos, la contaminamos, la devolvemos a la naturaleza en malas condiciones, pero el agua está ahí no se desperdicia. Perder, no perdemos el agua, sino que la usamos mal. En ese sentido, podríamos decir que la desaprovechamos y no tenemos energía para volver a hacerla otra vez potable. Energía que a veces nos la va a producir la propia agua.
-¿Cuál sería la forma correcta de utilizar el agua?
-Hay que transmitir este mensaje a la gente. Es muy importante que la gente comprenda la importancia del agua y la energía y los desarrollos tecnológicos y utilizar las tecnologías apropiadas para cada uso. Aprovechar muchas veces las fuentes naturales con las tecnologías apropiadas.
-Sin embargo, las energías renovables no triunfan porque no son 100 por cien eficientes.
-Lo que pasa es que muchas de estas energías no son masivas y nosotros necesitamos mucha cantidad de energía, una cantidad tal de energía que por mucho que introduzcamos el concepto de ahorro para ahorrar hay que tener. Hay que ahorrar dinero, pero si no tienes un duro no vas a poder ahorrar. Por lo que debemos desarrollar una energía que nos permita tener agua. Ahí es donde se debe poner todo el énfasis, investigación y esfuerzo tecnológico.
-El hombre ha sido acostumbrado a un estilo de vida que ahora se intenta dejar atrás ¿De quién es la culpa?
-La sociedad ha sido irresponsable. Hemos vivido de espaldas a lo que podíamos estar haciendo en cuanto a dañar nuestro entorno. La tierra ha tenido capacidad de autodepurarse; a lo largo de la historia la naturaleza siempre ha contaminado, pero ha tenido capacidad de autodepuración. Las aguas se contaminaban, pero se autodepuraban ¿qué ha pasado? El planeta se ha superpoblado. La tecnología debe ayudar al planeta para aumentar la capacidad de depuración.