Langreo, L. M. D.
José Ramón Ordóñez, el cantante del mítico grupo «Stukas», abandona los escenarios. No lo hace porque se haya cansado de actuar. Una grave enfermedad degenerativa ha sido la causante de que tome esta «difícil, aunque obligada decisión». Pese a todo, Ordóñez no abandonará así como así a los «Stukas», con los que lleva cantando desde 1973. «Estaré con ellos en los ensayos, ayudando en lo que pueda. También componiendo las letras y las canciones».
A sus 60 años, calcula que desde que empezó con «Stukas» ha ofrecido, «por lo menos, 2.000 conciertos», en todo tipo de salas y escenarios. Ordóñez tocó a principios de 2007 a favor de la construcción de un hospital de parapléjicos en el Nalón. De aquella reivindicación nació un proyecto distinto, la de un centro de investigación sobre la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), el centro de discapacitados Stephen Hawking, que se hará en Barros. Es precisamente esta enfermedad, la ELA, la que hace bajar al cantante de los escenarios. Provoca que cada día que pasa sus movimientos sean más lentos y difíciles. «Nadie se imagina lo que es. Me diagnosticaron la enfermedad el 4 de abril. Te va imposibilitando los desplazamientos, la manipulación de cosas...». Según el cantante de los «Stukas», la lucha contra la enfermedad es muy dura, pero «no le pienso dar tregua».
Tras confirmarse su marcha de los escenarios, ¿qué pasará con los «Stukas»? Ordóñez lo tiene claro: «Espero que continúen. Tendrán todo mi apoyo. En estos años se produjo un relevo generacional en el grupo, el más veterano era yo. Si en el grupo entra un cantante o un batería, la formación estaría cerrada», afirma. Además la banda langreana estaba comenzando a trabajar en un nuevo disco. «Ya teníamos ocho o nueve canciones preparadas. Queríamos hacer algo nuevo para la gente, no ofrecer siempre lo mismo», explicó el cantante.
De sus años sobre los escenarios, José Ramón Ordóñez se queda «con muchos momentos». Como cuando ofrecieron concierto dos días seguidos en la sala Rockola de Madrid, en 1982, la meca de la «movida» madrileña. Presentaban sus primer disco, «Hazañas bélicas», todo un clásico del rock español. Otros conciertos que no olvidará serán los de su debut, en La Terraza de Blimea. «Todos somos necesarios, pero nadie imprescindible. "Stukas" seguirán, conmigo a su lado».