ALBERTO MORTERA
CONCEJAL DEL PP
El PSOE, en general, y Alfredo Carreño, en particular, para hablar de ética tendrían que volver a nacer.
Practican los principios de la extinta democracia orgánica: «Familia, municipio y sindicato».
Familia: porque, efectivamente, son clanes familiares enteros que parasitan a la Administración pública con sus chiringuitos, cobrando sueldos millonarios y haciendo toda suerte de negocietes.
Víctor Marroquín, del IDEPA, casado con Paloma Sainz, hermano de la Interventora del Principado, etcétera. También hay primos y ex maridos en este clan, ya hablaremos de ello.
Los Sanjurjo, entre los que destaca el concejal gijonés Pedro, casado con la consejera de la Presidencia, María José Ramos; su hermana, senadora, a su vez, casada con el concejal de Hacienda del Ayuntamiento de la villa costera, todos con sus correspondientes empresas.
Las Migoya, apellido que aparece por doquier en la lista de enchufados en la Administración regional en el subapartado de personal de gabinete que recientemente hemos conocido en virtud de un error informático.
Mariví Monteserín, diputada del PSOE, casada con Jorge «capo de la Laboral».
Los Lastra, etcétera.
Municipio: donde pastan y abrevan los clanes y tribus antes mencionadas a excepción de Oviedo, alejado del «tinglao» socialista, aunque castigado presupuestariamente por la simple razón de que Oviedo no vota socialismo.
Sindicato: en el que existe la figura clave del «liberado», que lo es hasta que llega al nirvana de la «prejubilación» compatible económicamente, es decir, prejubilación más dietas, como es el caso de Alfredo Carreño. El asunto es no dar «un palo al agua», mérito por el que se distingue Carreño desde tiempo inmemorial.
Por cierto, pregunta al señor Carreño: ¿va a renunciar a sus dietas como concejal en Oviedo, ya que cobra una sustanciosa prejubilación de la que no le descuentan un euro por ir al Ayuntamiento? o, dicho de otro modo, ¿va a tener un comportamiento ético o va a seguir con el de siempre? La opinión pública tiene que conocer cada uno de los «amagüestos» socialistas, los grandes, los pequeños y los medianos, porque todos son parte de la forma de hacer política que nos está tocando disfrutar en Asturias.