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-¿Pueden darse situaciones de aislamiento eléctrico con la actual infraestructura?
-No. Según los informes de REE que cité antes, la calidad del suministro eléctrico resulta plenamente satisfactoria. Apuntaría que desde hace cuatro años, en concreto desde 2004, España envía a otros países más kilovatios de los que recibe. Es decir, nuestro sistema eléctrico ofrece un balance final de signo exportador. Ninguna lavadora ni ningún ordenador van a dejar de funcionar si no se construye esta línea.
-Dice Red Eléctrica que un tendido como Sama-Velilla mejorará las perspectivas industriales de la zona afectada?
-Es un argumento falso. De manera secular, como ya he comentado antes, los balances eléctricos asturiano y leonés arrojan cifras de producción muy superiores a su consumo. Asturias exporta en torno al 35 por ciento, y León más del 80 por ciento. Tan elevados porcentajes de exportación de kilovatios contradicen las afirmaciones de que la línea Sama-Velilla mejorará la industrialización de ambas regiones. Si el desarrollo industrial de ambos territorios no es hoy mayor no es debido a la falta de energía. A ambas economías les sobran kilovatios. No disponer de la Sama-Velilla no merma el atractivo empresarial ni de Asturias ni de León.
-¿Puede ir soterrada la línea?
-Es una pregunta muy oportuna. En este momento, se trabaja en una interconexión eléctrica entre España y Francia a través de los Pirineos catalanes (provincia de Gerona). Este tendido, de 55 kilómetros, a propuesta del coordinador de la interconexión nombrado por la Comisión Europea, Mario Monti, irá soterrado en la parte que más afecta a los Pirineos. La razón no ha sido otra que minimizar el fuerte impacto paisajístico que ocasiona esta clase de líneas eléctricas. El dato habla por sí sólo.
-¿Qué significa el tendido desde el punto de vista medioambiental para la montaña leonesa y para la Cordillera en general?
-Por las dimensiones del tendido, el impacto sobre el medio ambiente, sin exageraciones y alarmismos, sería brutal. El pasillo de torres crearía un territorio muerto. Asestaría un duro golpe, irreparable, al patrimonio natural, el principal recurso económico que le queda a las comarcas de la montaña no sólo leonesa, sino también asturiana, de cara a combatir la severa crisis minera que sufren desde hace 15 años. Cabe preguntarse, ¿cómo se puede plantear una línea eléctrica de estas características en zonas que han sido declaradas Reservas de la Biosfera? ¿Qué credibilidad tiene el discurso político de que es preciso conservar el medio ambiente, el paisaje, los espacios naturales, con el fin de favorecer la vida en la montaña?
-¿Cómo valora el hecho de que las respuestas a las alegaciones hayan llegado a Madrid sin conocimiento de las asociaciones de afectados?
-Creo que es una falta de consideración y respeto. No hay proyecto que haya provocado tanto número de alegaciones, 25.000, ni tanto rechazo ciudadano, como este. Ni el proyecto del trasvase del Ebro, que al final el Gobierno terminó desechando, tuvo tanta contestación social.
-¿Cómo concluirá toda la polémica en torno al tendido? ¿Habrá causa judicial? ¿Intervendrá Europa?
-La razón está de parte de los afectados. Es muy legítima su recia oposición. Pienso, que de persistir el proyecto, los recursos judiciales y la escalada de las acciones de protesta se van a recrudecer. Respecto a Europa, me consta que conoce el problema. No se mantendrá indiferente a una planificación energética carente de racionalidad y a un estudio de impacto ambiental de la línea de dudosa fiabilidad.
-¿Contiene irregularidades el estudio de impacto?
-El estudio de impacto ambiental de la línea Sama-Velilla ha sido encargado y pagado por Red Eléctrica de España (REE). Según el estudio, el impacto ambiental del tendido se considera moderado. ¿Cómo es posible que torres de 51 metros de altura asentadas cada 500 metros a lo largo de 120 kilómetros tengan un impacto ambiental moderado? Sin lugar a dudas, es un estudio a la carta que se desacredita por esa evaluación tan blanda del impacto.
-¿Hay una verdadera apuesta por las energías renovables?
-Desde hace cinco años, hay un notable impulso a las fuentes de energía renovables, fundamentalmente eólica y solar. En este momento su contribución a la generación eléctrica española puede considerarse que está en el nivel razonable, pues no se puede obviar que es una generación de kilovatios muy cara, subvencionada de manera considerable a través de la tarifa eléctrica. Tienen como ventaja el ser limpias, al no producir CO2, pero no son precisamente baratas. La búsqueda de un equilibrio entre coste de la fuente de generación renovable e impacto ambiental ha de regir su protagonismo en el sistema eléctrico de un país. En el caso español se encontraría ya en el nivel de la aportación deseable.
-¿Se están desarrollando políticas serias de ahorro energético?
-El ahorro es una constante de todas las planificaciones energéticas. No obstante, el grado de cumplimiento de los objetivos marcados dista de ser aún satisfactorio. Se producen avances pero queda camino por recorrer, implicando en este objetivo tanto al consumo que se hace en las empresas como en los hogares. La concienciación ciudadana resulta clave. El sector eléctrico español tiene 25 millones de clientes y son todavía numerosas las bombillas que iluminan de una manera ociosa, sin una verdadera necesidad.