Oviedo, P. GALLEGO
«Buscar un minor en este momento es seguir jugando a miserables y a excepcionales, cuando el asturiano ya puede dar el paso hacia la normalidad». El profesor de Filología de la Universidad de Oviedo, Xosé Lluis García Arias, pronunció en asturiano la conferencia «El Diccionario Etimolóxicu de la Lingua Asturiana y el so interés hispánicu», dentro del fórum dedicado a la lenguas hispánicas que reunió esta semana en la universidad inglesa de Oxford a expertos en lenguas hispánicas procedentes de España, Portugal, Reino Unido, Japón y Estados Unidos. «Para el asturiano, significa el reconocimiento internacional», pronostica.
En su exposición, García Arias abordó la relación entre los léxicos asturiano y castellano originarios del latín, explicó el marcado arcaísmo que presenta el asturiano, «un elemento -según García Arias- que no podemos decir que no existe en otras lenguas románicas, pero que no se ha documentado» (con palabras como «xilir», «bramar suavino»); y realizó una profunda comparación de la llingua con el catalán, el gallego y portugués -que para el profesor tienen «un aire de familia notable» y en los que habría que buscar «más elementos comunes»-; y por último la conexión con el castellano, según la cual «el estudio del asturiano aclararía la etimología del castellano» en palabras como «birlar» o «malandrín».
Para García Arias, el hecho de que el asturiano se englobe «dentro de un conjunto más o menos confuso» le hace quedar «sin personalidad ninguna», pero como él mismo afirma, «desde el momento en que hay un reconocimiento a la existencia del asturiano como modelo lingüístico, como lengua reivindicada, entonces cobra una dimensión nueva». A su vuelta de Oxford, García Arias destaca además el «notable interés entre los especialistas» en todos los asuntos referidos al asturiano, «por saber qué es realmente». Para muchos de los expertos congregados en las jornadas, era la primera vez que oían a alguien hablando en asturiano, y el interés fue inmediato. «Me preguntaron muchísimas cosas, cuál era la situación del asturiano, cuánta gente lo hablaba, si había enseñanza y reconocimiento oficiales, cuestiones que son el pan nuestro de cada día», explica.
En este contexto internacional, García Arias ve, muy claro, «el interés, incluso económico, que puede tener para Asturias, y no digamos desde el punto de vista del reconocimiento de la comunidad asturiana, si realmente tuviésemos una política lingüística seria, interna y de cara al exterior». En su opinión, Asturias debería seguir el ejemplo de los gobiernos catalán y gallego, que han llevado a las universidades españolas y norteamericanas «lectorados de catalán y de gallego» como difusores y fuentes de información de estas lenguas en otros países, y «banderín de enganche para que vengan estudiantes a nuestra universidad». Eso significaría «hacer una política lingüística mucho más allá de las cortas miras con que se suele enfocar en Asturias».
En cuanto a si el recién aprobado minor en asturiano sería un buen comienzo para, en un futuro, llegar a ese nivel de difusión y conocimiento internacional de la llingua, García Arias considera que «aquí, siempre estamos con el eterno retorno», porque «esos pasos de inicio ya están dados, y se hicieron con un gran sacrificio a nivel personal de muchas personas. «El tiempo está suficientemente maduro para que se dé el paso que se puede dar, mucho más ambicioso, el paso a la normalidad, no a la excepcionalidad.
El minor es totalmente insuficiente, y es el fruto de dos cosas. Por un lado la incapacidad de algunas personas para dar un paso coherente con el desarrollo actual y, por otro, un problema del que nadie ha hablado, una realidad oculta que no se tuvo en cuenta para nada: la propuesta del minor supone un intento de "arreglo de cuentas" dentro de los problemas internos que hay en la Facultad de Filología. Las cosas hay que ponerlas en su sitio, y los problemas internos de rivalidad abocaron a este resultado actual. Que no nos vengan a contar otras aventuras porque hablaré más claro», asegura García Arias.