Palma de Mallorca,
Agencias
El arquitecto, el aparejador y el jefe de obra del hotel Son Moll, que se derrumbó parcialmente el pasado martes provocando la muerte de cuatro trabajadores, pasaron en la tarde de ayer a disposición del Juzgado de guardia de Manacor (Mallorca) para prestar declaración en calidad de imputados por un delito de homicidio imprudente y de otro contra los derechos de los trabajadores. Al cierre de esta edición la juez de guardia no había tomado una decisión sobre el caso.
Los tres detenidos llegaron a las dependencias judiciales en torno a las cinco y media escoltados por agentes de la Guardia Civil y esposados.
Sólo uno de ellos, el aparejador José Lluis Pujol, entró en las dependencias con el rostro cubierto, mientras que los otros dos detenidos, el arquitecto de la obra, el arquitecto, Arturo Vila, y el jefe de obra, Joan Bonet, entraron a cara descubierta.
Las abundantes lluvias se vislumbran como la causa directa del derrumbe, pero el hotel carecía de licencia para ejecutar el proyecto de remodelación. Además, otras tres personas están imputadas: los constructores, Rafael Febrer y Bartomeu Estelrich, propietarios de las empresas constructoras, así como la propietaria y administradora legal del hotel, Antonia Serrano.