P. G.
La teoría de Foncalada como templo para sacrificios de sangre en época romana viene a refrendar a aquellos que desde hace tiempo (y más desde la datación de la fuente de la Rúa en el siglo IV) defienden que la fundación de Oviedo no es de origen medieval, que cuando los monjes Máximo y Fromestano llegan a lo que hoy es Oviedo no se encuentran con tierras sin dueño. A Carlos Sánchez-Montaña no le cabe duda de que Foncalada es una «pedra formosa», por lo que la joya del Prerrománico sería de época romana (alto imperio). A su vez, esto significaría que habría una población importante en la zona. «El castro o "oppidum" podría tener un tamaño considerable», cuenta.
¿Y por qué no hay más restos? «Oviedo llega a ser la capital del reino en la Edad Media. Se convierte en una ciudad importante en la que todo es reutilizado, transformado o destruido. Pasa lo mismo que con Madrid», cuenta. Es más, recuerda que «San Julián de los Prados es un perfecto ejemplo de arquitectura tardorromana».
No es la primera vez que Carlos Sánchez-Montaña realiza estudios sobre la romanización en Oviedo. En 2006 presentó un estudio, del que se hizo eco LA NUEVA ESPAÑA, en el que demostraba que las joyas del reverso de la Cruz de los Ángeles afianzaban sus raíces en Roma. El símbolo de la Monarquía astur, mandado construir por Alfonso II, muestra en su reverso parte de lo que fue el tesoro del emperador romano Octavio Augusto. Según Sánchez-Montaña, el entalle que figura en la parte superior del reverso es un sello procedente de Lucus Augusti «que con toda probabilidad perteneció al emperador Octavio Augusto». Su sello también aparece en una de las piezas más enigmáticas del tesoro de Alfonso II, una pieza en la que se representa el signo de Capricornio con cola de tritón.