Monsacro (Morcín),
Aitana CASTAÑO
Dos lobos muertos. Éste fue el balance de la batida organizada, ayer en Morcín, por la Viceconsejería de Medio Ambiente del Principado de Asturias, en colaboración con cazadores, ganaderos y miembros de la Asociación de Afectados por el Llobu (AGALL). En el operativo participaron ochenta personas. Los ejemplares, un macho y una hembra de «entre dos y tres años de vida», fueron abatidos a las ocho y media de la mañana, en el monte Monsacro y sus restos fueron trasladados, pasadas las dos y media de la tarde, al Instituto Jove de Gijón para que sean examinados por especialistas.
Con la muerte de estos dos ejemplares se elevan a ocho los lobos abatidos en Morcín y Mieres en lo que va de año.
La batida de ayer arrancó a las siete de la mañana de la localidad morciniega de Santa Olaya. La comitiva de cazadores y guardias, que tenía localizados en la zona a cuatro lobos, no tuvo que esperar mucho para encontrar a dos de ellos. Así, una hora y media después de que se pusiera en marcha el dispositivo ya habían sido abatidos. Los otros dos lobos, tal y como explicaron los participantes en el operativo, «escaparon y no fuimos capaces de encontrarlos». La batida se dio por finalizada a las dos y media de la tarde.
«No es plato de gusto matar animales. Pero los ganaderos consideramos que hay que controlarlos para que su existencia sea compatible con la actividad ganadera. No queremos exterminarlos», apuntaron fuentes de AGALL.
Los dos lobos muertos ayer en Monsacro se suman a los otros seis ejemplares que fueron abatidos en la primavera pasada. La cacería se enmarcó dentro del plan de gestión del lobo y del programa anual de actuaciones del Principado.