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Zapatero hilvana trajes a medida

l La nueva financiación autonómica l El repaso
El jefe del Ejecutivo ofrece distintos fondos de compensación a cada presidente para intentar satisfacer a todas las regiones

 
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Oviedo,
Marián MARTÍNEZ
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, prometió que la reforma del sistema de la financiación autonómica se resolverá satisfactoriamente para todas las comunidades. Aseguró que ninguno perderá dinero. Y eso se empeña en repetir a cada Presidente que recibe; a todos les cose un traje a medida. Si Emilio Pérez Touriño destaca los gastos que conlleva la oficialidad del gallego, le responde que lo tendrá en cuenta. Si Vicente Álvarez Areces -el único presidente, con el extremeño Fernández Vara, con el que no se entrevistó en solitario- plantea el coste que supone atender a una población envejecida, al cabo de unos días Rodríguez Zapatero anuncia un fondo de promoción demográfica. Puede que a unos les ofrezca un traje entero y a otros sólo les suba el dobladillo del pantalón, pero todos salen con algún arreglo.

A falta de conocer las cantidades concretas del «plan Solbes», las siguientes son algunas claves de la negociación:.

l Bilateralidad y multilateralidad. El Estatuto de Cataluña establece que las negociaciones ce celebrarán exclusivamente entre el Gobierno central y el de la Generalitat. De tú a tú: bilateralidad absoluta. El resto de las comunidades exigen la participación conjunta de todos los ejecutivos autonómicos y el Gobierno central el Consejo de Política Fiscal y Financiera. Rodríguez Zapatero ha optado por una solución mixta: consulta a todos los presidentes autonómicos pero la decisión será adoptada en el Consejo. Una premisa casi obligatoria: modificar el sistema de financiación supone reformar la Ley Orgánica de Financiación de las Comunidades Autónomas. Este trámite se debe hacer en el Congreso, y si no hay un acuerdo autonómico mayoritario difícilmente saldrá adelante en el Parlamento.

l Población. Será el principio básico para repartir el dinero, como exigían las comunidades ricas: Cataluña, Madrid, Valencia, Baleares y Murcia, principalmente. Destacaban su fuerte aumento demográfico de los últimos años, debido en buena parte a la inmigración. La propuesta de Solbes se fundamenta en ese principio, con algunos ajustes. Así, se tendrá en cuenta el número de habitantes mayores de 65 años, los menores de 18, la dispersión geográfica, la orografía y la insularidad. Ésta era una de las principales demandas de comunidades como Asturias, con el argumento de que todos estos factores multiplican el coste de la sanidad, la educación y servicios sociales.

l Capacidad fiscal. El otro pilar del nuevo modelo, que multiplica la capacidad fiscal de los gobiernos regionales. Salen beneficiadas las regiones más prósperas y más pobladas. A mayor actividad económica y a más población, más contribuyentes, y por tanto más recaudación tributaria.

La propuesta de Solbes plantea ceder más impuestos a las autonomías: hasta el 50 por ciento del IRPF, otro 50 del IVA y el 58 por ciento de los impuestos especiales. También propone aumentar la autonomía financiera y la corresponsabilidad fiscal de las autonomías, otorgándoles mayor capacidad normativa. Es decir, se da a los gobiernos regionales más capacidad para subir y bajar impuestos y crear nuevos tributos si quieren mejorar distintos servicios y no les llega con lo que reciben de las arcas estatales. Las comunidades ricas, con más población y por tanto más contribuyentes, están de acuerdo con esta propuesta: si la recaudación fiscal es alta, podrán incluso permitirse el lujo de bajar o suprimir impuestos.

l Fondo para garantizar los servicios públicos fundamentales. Son la sanidad, la educación y los servicios sociales. El fondo que garantice estos servicios se nutrirá casi en su totalidad con impuestos cedidos y todas las comunidades tendrán el mismo nivel de financiación por habitante. Este capítulo es otro motivo de disputa con Cataluña. La Generalitat defiende que se limiten los recursos a las autonomías pobres para aumentar su financiación. ¿Cómo? Recortando el porcentaje de nivelación. Solbes defiende que se destine el 80 por ciento a los servicios públicos fundamentales; Cataluña, el 65 por ciento.

l Fondo de suficiencia global. En este apartado se encuadrarían el resto de competencias cedidas a las autonomías, como Justicia y también la ley de la Dependencia. Aquí surge otro problema. Si el porcentaje de recursos que cede el Estado a través de los impuestos llega al 90 ciento, sólo quedará un 10 por ciento para nivelar los servicios que no sean básicos. Las comunidades ricas, que cubrirán gastos, se podrán quedar con el dinero que les sobre. Pero las pobres, como Asturias, tienen que destinar necesariamente el dinero que les llegue a cubrir sus necesidades.

l Fondos de convergencia autonómica. Bajo este epígrafe se incluyen -de momento, al menos- otros tres fondos, que le servirán a Rodríguez Zapatero para terminar de cortar los trajes a medida para cada comunidad autónoma. Así, habrá un fondo competitividad, que se destina a favorecer a las comunidades ricas. De éste saldrán beneficiadas Madrid, Cataluña, la Comunidad Valenciana, Baleares, Canarias y Murcia. También se creará un fondo de convergencia, para las regiones de menos renta; Galicia, Extremadura, Castilla-La Mancha y Andalucía. Pero quedaban otras regiones que por sus características no encajaban bien en ninguno de esos dos fondos. Es el caso de Asturias: un nivel de renta cercano a la media (en buena medida por las prejubilaciones), pero una regular situación económica y una peor evolución demográfica. Pues para estas comunidades -Castilla y León y Aragón están en igual situación- ideó Zapatero el fondo de población.

l Endeudamiento. ¿Y de dónde sale el dinero para tanta promesa? Pues del endeudamiento. El Gobierno ya ha anunciado que está dispuesto a recurrir a la deuda para cerrar la cuadratura del círculo e intentar contentar a todos.

José Luis Rodríguez Zapatero recibió ayer al presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla -arriba-, que se mostró «tranquilo» tras el encuentro, en el que, como de costumbre, llevó anchoas de obsequio y regaló un dibujo de un urogallo al Presidente. Luego fue el turno del de La Rioja, Pedro Sanz, que fue crítico a la hora de valorar el resultado de la entrevista con el jefe del Gobierno, porque «no se puso sobre la mesa un modelo concreto». Por último, Zapatero se vio con el presidente de Canarias, Paulino Rivero, que habló de «receptividad». Hoy el jefe del Gobierno cerrará su ronda de reuniones con el presidente de Baleares, Francesc Antich.

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