Oviedo, L. GAZTAÑAGA
«Siempre he mantenido que los poetas no existen más que en la lectura». Son palabras de Ángel González que Tribuna Ciudadana recordó ayer, en el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA, en un acto destinado a revivir la obra del poeta al cumplirse el año de su muerte. Sobre el escenario, seis autores devolvieron al mundo los poemas de Ángel González, cerrando un ciclo de lectura de varios días en el que, bajo el título de «Versos para parar el tiempo», participaron más de treinta escritores.
«Queremos agradecer a todos los poetas que han intervenido, que lo han hecho de absoluta voluntad. Y especialmente a Xabier Ribalta que ha venido desde Madrid y que tuvo una gran amistad con Ángel González», manifestó Alfonso Toribio, presidente de Tribuna antes de empezar con la lectura de poemas que contó con la participación de Xuan Bello, Antón García, José L. García Martín, Vanesa Gutiérrez, Javier Lasheras y Xabier Ribalta. Tras la lectura se visionó el documental «El poeta y su voz» realizado por TVE.
Javier Gámez y Eusebio Ruiz fueron los responsables de Tribuna Ciudadana encargados de organizar el homenaje que ayer culminaba. Para Gámez, el objetivo era recordar al poeta ovetense a través de sus palabras. «Deseábamos hacerle presente por su poesía y creo que lo hemos conseguido. Sus versos han detenido el tiempo porque la belleza es lo único que puede pararlo y la palabra poética es belleza». Eusebio Ruiz, por su parte, expuso que el «mejor homenaje» que se puede hacer a un poeta es que «cada uno juzgue en su propio sentimiento la validez de su poesía».
Ya en la hora de los poetas, Vanesa Gutiérrez considera al autor muerto hace un año como «el hermanu, el amigo de sus amigos, del que se puede uno recrear en su anécdota. El Ángel González poeta representa para mí muchas cosas. Mis primeras lecturas, ya que es parte de una generación fundamental en mi vida. Un maestro que dominaba la ironía y un lenguaje de un pesimismo existencial, tan satírico y tan irónico, con el que me siento muy reflejada. Es inevitable como referencia dentro de la literatura española del siglo XX. Personalmente no me suelo quedar con la obra completa de ningún poeta. Sin embargo, son pocos los poemas de Ángel González que no recomendaría. Estamos ante un poeta que sabía medir muy bien lo que quería decir, cómo lo quería decir, y con una obra realmente memorable, fundamental».
González fue, «de alguna manera», el padre de la poesía asturiana, en opinión de Antón García, poeta y editor. «Cuando comencé a escribir la única referencia que conocía de poeta asturiano era él. Y no sólo eso, sino que además era el clásico vivo de los poetas que podemos tratar aquí en Asturias. Fue fundamental. Yo recuerdo leer los primeros libros suyos con aplicación de alumno y tratando de sacar de ellos todo lo posible. No sé si algo de lo que él hizo quedará en lo que yo escribí después. Es sin duda un referente»
Javier Lasheras conoció muy poco al poeta asturiano, pero considera su mayor mérito el que las nuevas generaciones sigan reconociéndolo y continúan «acostándose en la cama por las noches con él. Ésa es la mejor noticia que podemos tener después de su muerte y eso es lo que nos quedará de Ángel González».
José Luis García Martín, profesor, poeta y colaborador de LA NUEVA ESPAÑA, valora como condición fundamental en la poesía de González el «que es muy variada, con muchos tonos, de tal manera que cada lector puede encontrar el poema de su gusto. Tiene un poema para cada lector y eso es lo que quedará. Los poetas no dejan vacío porque lo que importa es la obra. La persona desaparece pero la obra queda y no desaparecerá nunca».