Oviedo, J. C.
La suspensión durante dos años de los reembolsos de las participaciones en el fondo Santander Banif Inversiones persigue «proteger» a los inversores, explicó ayer a este diario una portavoz de la sociedad gestora de activos de inversión del Grupo Santander Banco Santander. «Si el fondo vendiera deprisa y corriendo su patrimonio inmobiliario para satisfacer todas las reclamaciones de desinversión se devaluarían los activos y ello perjudicaría al cliente e iría en detrimento del partícipe», aseguró la misma fuente. «Con esta medida se dispone de tiempo para ir generando liquidez, mediante una venta ordenada de activos, y con ello se salvaguardarán los intereses de los inversores», añadió la gestora.
Según la Asociación de Usuarios de Bancas, Cajas y Seguros (Adicae) en Asturias se localizan en torno a unos 800 de los 42.309 clientes que han colocado ahorro en este producto financiero. Por el contrario, ninguno de los inmuebles en que invirtió el fondo, el mayor de carácter inmobiliario de los existentes en España, se localizan en Asturias, precisaron medios de la entidad bancaria.
El abogado ovetense José Antonio Ballesteros, promotor de la Asociación de Usuarios de Entidades Financieras y Aseguradoras de Asturias (Audefas), informó a este periódico que la decisión del Santander está amparada por el Reglamento de Instituciones de Inversión Colectiva del 4 de noviembre de 2005, que «prevé expresamente esta situación».
Un fondo inmobiliario invierte, a diferencia de los fondos que operan en otros mercados, como la Bolsa, en activos no líquidos (inmuebles), por lo que sólo está obligado a mantener una liquidez equivalente al 10% de su patrimonio para atender peticiones de devolución. En el caso del Santander Banif Inmobiliario, su patrimonio asciende a 3.260 millones y las peticiones de reembolso que ha recibido este mes ascendieron al 80% de ese importe: 2.600 millones, precisó una portavoz de la gestora del fondo. Vender de inmediato todos los inmuebles de los que es titular el fondo para afrontar esas peticiones de desinversión arrostraría una caída de su precio en el mercado y, en consecuencia, un menor valor liquidativo para los ahorradores partícipes en el fondo. «A partir de ahora, todas las solicitudes de reembolso que hemos recibido se irán atendiendo a medida que el fondo vaya generando liquidez con una venta sin agobios ni precipitaciones de sus activos», informaron fuentes del grupo.
Según Ballesteros, la gestora, cada vez que acumule una liquidez equivalente al 10% del patrimonio, deberá repartirlo prorrateándolo entre todos los solicitantes. Esta operación deberá repetirse tantas veces como la gestora realice ventas de inmuebles por ese importe.
El problema al que se ha visto abocado el fondo (como ya ocurriera en otros en Alemania) no es de solvencia (falta de recursos), sino sólo de liquidez: imposibilidad de atender al mismo tiempo todas las solicitudes de reembolso. Esta concentración de peticiones se produjo tras declarar el fondo una caída de su valor del 4,2% en un mes como consecuencia de que el mercado inmobiliario se ha depreciado por la crisis. «El fondo ha estado dando rentabilidades desde hace 10 años del 6 y 7% anual», informó la portavoz. Muchos fondos de inversión (caso de los de renta variable) están acumulando minusvalías muy superiores, de hasta el 58% en el último año en algunos casos.
Un fondo de inversión inmobilaria maneja los recursos de un colectivo amplio de ahorradores, que la gestora destina a invertir en el mercado inmobiliario. Otros fondos invierten en Bolsa u otros activos. Hay activos, como las acciones, que cotizan todos los días en un mercado organizado y que por ello son muy líquidos: hay una disponibilidad inmediata del dinero invertido, generando ganancias o pérdidas según la cotización del valor. Pero el mercado inmobiliario no es tan líquido porque los bienes inmuebles no se venden con tanta rapidez y su valor no se fija en un mercado diario, sino mediante tasaciones.
Cuando en un mercado como el inmobiliario muchos ahorradores se agolpan en su afán de desinvertir por temor a la crisis del sector es muy difícil encontrar compradores, y más en circunstancias de un frenazo del mercado como el actual en el que apenas se compra y se vende. Sacar además a la venta todo el patrimonio del fondo hundiría los precios, con pérdidas para el inversor. Prorrogando el plazo lo que se pretende es una venta ordenada del patrimonio para generar liquidez.