Marta PÉREZ
Las agencias de viajes deberían incluir una visita al Palacio de Justicia de Oviedo entre sus destinos turísticos. Una jornada en el edificio es una aventura en toda regla, en la que cada mañana se embarcan (obligados) funcionarios, jueces, abogados, fiscales, procuradores, magistrados y ciudadanos justiciables. LA NUEVA ESPAÑA realizó ayer una visita guiada por las instalaciones, en compañía de un funcionario.
l ¿Por dónde entro? El edificio del Palacio de Justicia consta, en realidad, de dos edificios, la Audiencia Provincial y los Juzgados de primera instancia e instrucción. Los edificios, en la práctica, están comunicados, pero para acceder a ellos hay dos puertas diferentes. «La gente se arma mucho lío», explica el vigilante de uno de los arcos de seguridad. «Hacen cola, pasan por el arco, y vuelven a salir porque querían ir al otro edificio».
l Prueba superada. Una vez salvada la disyuntiva «edificio A / edificio B», la primera parada de la visita es el hall de los Juzgados. Allí recibe a los periodistas un funcionario, que prefiere mantener el anonimato. «Vamos a hacer el recorrido caminando, porque los ascensores no funcionan bien», comenta. El hombre guía la visita por unas escaleras de madera, hasta un primer piso, aunque, en realidad, los carteles ponen que es el segundo. «Aquí el problema fundamental es la estrechez de los pasillos, un diseño de laberinto», avanza. La sensación de claustrofobia, poco a poco se va haciendo notar.
l Por un caminito estrecho... «En este pasillo está la sala de detenciones. Pasan los jueces, pasan los detenidos, y no se lían a mamporros porque no coincide», comenta el funcionario. (Sirva de aclaración que en este punto de la visita resulta ya imposible ubicarla en espacio y altura).
l Los armarios asesinos. La visita prosigue por un laberinto de pasillos sin ventanas, escaleras arriba, escaleras abajo y puertas con el paso restringido que se cruzan con solo girar la manilla, hasta aterrizar en el Juzgado de primera instancia número 2. Allí unas amables funcionarias advierten de que nadie se les acerque, por su bien, porque desprenden corriente. La cosa tiene su explicación: los armarios de las instalaciones dan calambrazos. «Cada vez que te acercas a un armario te dispara un calambrazo», cuentan. Un vistazo al techo de los Juzgados y aparecen nuevos expedientes X. ¿Por qué las salidas de ventilación están tapadas con una cartulina?
l Lo que el aire se llevó. Las mismas funcionarias del Juzgado explican el porqué del bloqueo de las salidas de aire. «El chorro de aire sale tan fuerte que vuelan todos los papeles», comentan. «Todo el edificio está así, con las bocas de aire tapadas», señalan. «Además de la potencia están los cambios de temperatura, hay veces que sale el aire helado y te congelas», subrayan. El anecdotario de los Juzgados tiene marcada en rojo una fecha, el 17 de julio de 2006, cuando desalojaron el edificio porque había 40 grados de temperatura.
l A tientas en el Decanato. «Esto es un show», explica una funcionaria del Decanato. «Se nos va la luz todos los días, y nos dicen que investiguemos, a ver de dónde puede venir la avería. Andamos a palpo», explica. Un ciudadano, de edad avanzada, entra fatigado en la estancia esquivando un carrito con el correo: «Llevo una hora dando vueltas»
El funcionario-guía accede finalmente a utilizar el ascensor para concluir la visita. «Suena como el "Titanic" que se hunde», advierte. La excursión concluye con el obsequio del souvenir de rigor: un trozo de las losas que se desprenden de la fachada.