A. RUBIERA
«España tiene un sistema educativo exigente que funciona perfectamente para el 60% de la población escolar; ese amplio grupo de jóvenes tiene una preparación similar al de sus homólogos europeos y así se reconoce en las pruebas externas como puede ser Pisa. El problema es que hay que conseguir que el sistema funcione bien al menos para el 90% de los alumnos». Enrique Roca, director del Instituto de Evaluación del Ministerio de Educación, abrió ayer las jornadas municipales sobre absentismo escolar.
Roca coincidió con los organizadores de la jornada en plantear que el absentismo tiene un origen en el fracaso y es la antesala del abandono escolar temprano. Conseguir que sólo un 10-15% de jóvenes mayores de 16 años estén alejados de los estudios es, precisamente, uno de los objetivos políticos europeos en materia de educación. España encara ese objetivo desde la distancia, al tener sólo un 70% de población con titulación en Secundaria. «Esa es una particularidad española ya que nuestro sistema educativo es de los más exigentes, por mucho que se diga que es fácil; el alumno que no logra la titulación en ESO no puede seguir estudiando, mientras que en la mayoría de los países no se pone esa traba», expuso. El especialista proclamó la complejidad del absentismo y el fracaso escolar, que no tiene una única causa ni un único enfoque, pero formuló una receta para emular el éxito de países como Finlandia: «Hay que ofrecer una atención lo más personalizada posible desde los primeros años de Primaria para que ningún niño que encuentre dificultades de aprendizaje se quede sin el apoyo que necesita. Como apuntan algunos expertos, un niño que a los 9-10 años no ha aprendido a leer bien entra en la etapa del aprendizaje con más dificultades que otros y es muy posible que acabe rechazando la escuela». También proclamó que «es fundamental que las familias valoren mucho la educación porque eso garantiza que harán lo posible para que su hijo también la aprecie».