María IGLESIAS
«Detrás de la pobreza existen unos intereses económicos muy fuertes que invalidan la voluntad política de cambiar las cosas». Esta sentencia -que nace fruto de la reflexión, del trabajo en equipo y de la toma de conciencia de las desigualdades económicas del mundo- resume el sentir de un grupo de alumnos de primero de Bachillerato Internacional del Instituto Jovellanos.
Por primera vez en la historia de la SIBI (Sociedad Internacional de Bioética) varios estudiantes han elaborado una «Declaración de Gijón contra el hambre y la pobreza», que ha sido aprobada en el plenario «punto por punto y sin presentar ninguna alegación», en el VI Congreso Mundial de Bioética, explicó ayer el presidente de la SIBI, Marcelo Palacios.
«Teniendo en cuenta la enorme cantidad de recursos que nos ofrece la Tierra, nadie debería ser pobre en este rico planeta»: así concluye el manifiesto firmado por los estudiantes, que ayer fue leído durante la clausura del simposio. Según asegura Sofía Haltrup, una de las firmantes, «aunque haya una pequeña parte de la población que tome conciencia de lo que está ocurriendo con el Tercer Mundo, nadie hace nada».
Su compañero, Alberto Álvarez considera que «existe una gran desinformación porque grano a grano se hace el granero». ¿Puede la sociedad revelarse contra tal injusticia», la estudiante Silvia Rodríguez lo explica: «Los ciudadanos si no cuentan con el apoyo de sus gobiernos, no pueden solucionar nada ya que no tienen los recursos necesarios para ello».
Otro de los puntos de interés para este grupo de alumnos de Bachillerato, coordinados por el profesor Hilario Mañanes, es la condonación de la deuda externa. «Los países ricos no necesitan del dinero de los pobres para sobrevivir», cuenta uno de los alumnos, Sergio Sánchez.
Aunque todos reflejan la imagen de la esperanza. «Creo que la llegada de Obama hará que las cosas mejoren, espero que el pensamiento de Estados Unidos se liberalice y que no se dedique tanto dinero a la industria armamentística. De esta forma, los países cambiarán poco a poco y la población civil tomará conciencia de la terrible situación que viven los países del Tercer Mundo. La clave está en la educación de los jóvenes porque ellos serán los políticos del mañana», argumenta Alberto Álvarez. Sus compañeros dicen que «no se está haciendo nada» y esperan que «cambien las cosas». Por otra parte, su profesor Hilario Mañanes les muestra la cara más dura de la realidad: «Esto se lleva hablando desde hace 20 o 30 años y no se mueve un dedo porque a los países del primer mundo no les afecta, sin embargo, bien que les preocupa la crisis».
Con un lenguaje claro, estos estudiantes del Real IES Jovellanos han elaborado una declaración «para que los jóvenes tomen conciencia de lo que ocurre a su alrededor y tengan capacidad de decisión en un futuro». Eso sí, «esperan que no todo no se quede en papel».
Una decena de alumnos de 1.º de Bachillerato Internacional del Real IES Jovellanos ha elaborado, por primera vez, un manifiesto contra el hambre y la pobreza mundial en el VI Congreso Mundial de Bioética. La declaración de intenciones, que fue aprobada punto por punto, se leyó ayer en la clausura del simposio. En la foto, los alumnos jefes de grupo de la clase: Silvia Rodríguez, Sergio Sánchez, Sofía Haltrup y Alberto Álvarez con su profesor, Hilario Mañanes.