Ladines,
Miguel Á. GUTIÉRREZ
Un gallo se pasea ufano por la jaula bajo la atenta mirada del consejero de Medio Ambiente, varios cuidadores y un grupo de fotógrafos y cámaras de televisión. Para entrar en el «corral» hay que enfundarse unas calzas especiales y atravesar una verja mimetizada con el entorno por medio de una densa vegetación. El gallo sabe que el alojamiento lo merece, así que protege territorio. Sin embargo, su estancia en el centro de cría del urogallo de Sobrescobio no durará mucho tiempo más. Una vez cumplida la función de probar las instalaciones, (junto con otras gallinas y faisanes) será reemplazado por verdaderos ejemplares de «gallones» cantábricos que formarán una reserva genética y permitirán repoblar los hábitats de esta especie, en peligro de extinción. Según los cálculos del Principado, los huevos de urogallo llegarán al equipamiento «en unos días», por lo que los primeros ejemplares podrían nacer este mismo verano. La previsión es que el centro asista al alumbramiento de medio centenar de urogallos cada año cuando esté a pleno rendimiento.
Los encargados de realizar el anuncio fueron la viceconsejera de Medio Ambiente, Belén Fernández, y el director general de Biodiversidad, José Félix García Gaona, que ayer visitaron las instalaciones de Los Llanos del Menauriu en compañía del consejero de Medio Ambiente, Francisco González Buendía, y del alcalde de Sobrescobio, Marcelino Martínez. «Dos de las cuatro hembras que tenemos marcadas en León y en Asturias son adultas y existe una posibilidad clara de que haya huevos pronto. Estos huevos se recogerán del nido una vez que haya garantías de que el traslado puede llevarse a cabo con éxito», explicó la viceconsejera, que añadió que los primeros ejemplares en cautividad del centro podrían nacer este verano, o incluso antes, «si todo se desarrolla con normalidad».
Los urogallos que nazcan en el centro irán pasando a las jaulas exteriores para formar una comunidad de cría de 18 ejemplares formada por un tercio de hembras y dos tercios de machos. A partir de ahí, las nuevas aves se irán destinando a tareas de repoblación. «Contaremos con un "stock" de ejemplares fundadores que se puedan reproducir con suficiente diversidad genética para conseguir triple objetivo: tener reserva genética, repoblar determinadas zonas y reforzar las poblaciones que hay ahora», argumentó Belén Fernández. En sus intervenciones, tanto el alcalde de Sobrescobio como el consejero de Medio Ambiente resaltaron la implicación en el proyecto del ex regidor coyán, Vicente Álvarez, fallecido el pasado año. Además, González Buendía desatacó el compromiso del Gobierno regional con «protección» del entorno natural.
Las instalaciones del centro de cría del urogallo de Sobrescobio, con una inversión de 634.000 euros, disponen de un edificio de servicios múltiples en el que se emplaza la zona administrativa, el almacén, la sala de incubación y la sala de nacimiento. En el exterior está una jaula de cuarentena y 6 unidades de cría que albergarán a otras tantas «familias» formadas por una hembra y dos machos. La estimación del Principado es que, cuando el centro funcione a pleno rendimiento, de cada una de esas familias nazcan entre seis y ocho polluelos al año, lo que supone un total de entre 36 y 48 ejemplares.