FÁTIMA FERNÁNDEZ MÉNDEZ
En el día de hoy la paciente «España», que se hallaba internada en el hospital «La Esperanza», está a punto de dar a luz al parado «cinco millones». Frente al recinto hospitalario, para cubrir la noticia, nos encontramos medios de comunicación de toda Europa, puesto que si bien es cierto que en la UE han tenido últimamente partos de este tipo, ninguno que se aproxime a las dimensiones del que les narramos.
El ginecólogo encargado de la vigilancia y control de la paciente, que ya lo había pronosticado, no descarta nuevos alumbramientos, dado el ritmo con el que éstos se han venido produciendo, aunque reconoce que, de seguir dando a luz, «España» debería ser ingresada en la uci, ya que las habitaciones del hospital no cuentan ni con las instalaciones adecuadas ni con el personal cualificado para su recuperación. Preguntado sobre cuáles pueden haber sido las causas de este parto múltiple, aseguró que no existía una causa única, y que a ello habían contribuido tanto la falta de adopción de medios anticonceptivos como la «generosidad» de la paciente que se entregó sin reservas ni control.
Atribuyó, igualmente, una incidencia importante al fallo de la píldora poscoital, que no ha producido en la opinión pública los efectos buscados, por lo que los alumbramientos continuaron inexorablemente.
En rueda de prensa conjunta, el director del hospital «La Esperanza» declaró que todos los recién nacidos gozaban de buena salud y que, como suele ocurrir en estos casos, todos han venido con un pan debajo del brazo. A la pregunta de un informador sobre el estado de la madre, el director manifestó que una de las mayores preocupaciones había sido el control de la «tensión», pero que gracias a la aportación de un compuesto de «silicatos», ésta pudo ser controlada. La medicación es cara, dijo, pero muy eficiente. No obstante, añadió, para evitar nuevas subidas de tensión se ha modificado la alimentación de la paciente, quitándole: «El Mundo», el «ABC» y «La Nación», que formaban parte de su dieta habitual. Y, por supuesto, la Cope, que tomaba entre horas, ni olerla.
Como alimentación sustitutoria le estamos administrando: La Cuatro, La Sexta, «El País» y la SER, alguno de ellos en pequeñas cantidades, porque podríamos bajarla en exceso.
Hizo hincapié, y nos manifestó su deseo de que lo hiciésemos constar en nuestras crónicas, que a ninguno de los recién nacidos le faltarían ni biberones ni pañales, y que, si fuese preciso, el hospital «La Esperanza» prolongaría la cobertura de estas necesidades.
Cuando se le preguntó sobre los rasgos físicos de los recién nacidos, respondió que los hay de todo tipo, dada la «generosidad» de la madre. Algunos, por el color claro de su piel, tienen el aspecto de ser rubios y posiblemente con ojos azules, aunque en bastantes casos son de tez más oscura y con rasgos étnicos diferenciados entre sí (pelo negro liso, unos; pelo negro ensortijado, otros?.).
Esto ha sido todo, desde el hospital «La Esperanza».