Gijón, María CAVIA
Gafas oscuras, ropa negra, sombrero de cowboy y uñas pintadas de granate. Así se presentó ayer Enrique Bunbury en Gijón a los acordes de su «Club de los imposibles». Ya sin gafas, el vocalista de la mítica banda «Héroes del Silencio» dio las gracias por venir a los fans de su «Asturias, patria querida». El Bibio era la cuarta de las once plazas en las que se oirán los temas de la gira española de «Hellville de luxe». Atrás queda la exitosa gira norteamericana que llevó al maño a Nueva York, Chicago, Las Vegas, Houston, Los Ángeles y ciudades mexicanas. Y más atrás su colaboración con el gijonés Nacho Vegas. Pero ayer Bunbury era un vecino más de Gijón, igual que los tres mil fans que contestaron a su llamada.
Bunbury no arrastra masas adolescentes, pero sí a un público fiel. Lejos de la marea humana que hizo cola, con tienda de campaña incluida, para ver a «El Canto del Loco», esta vez, a las seis de la tarde, apenas podían contarse veinte seguidores. Eso sí, de los buenos.
Jenni Restrepo, una colombiana residente en Gijón, es una incondicional. «Le sigo desde hace cuatro años. Empecé a escucharlo a través de "Héroes del Silencio". Era del club de fans en Colombia. Allí no pude asistir a ningún concierto, éste es el primero», comentaba.
Ariadna González e Iván Díez son dos primos leoneses que comparten los mismos gustos musicales. «Héroes del Silencio», antes, y Bunbury, ahora, están entre sus favoritos. Según confiesan, esta afición compartida les viene de familia. «En la época de "Héroes" éramos pequeños, pero nuestros padres los escuchaban y nos inculcaron su afición por su música», explicaba Ariadna. «De "Héroes" no hemos podido ir a ninguno y de Bunbury habremos ido a cinco o seis conciertos. Ojalá pudiéramos ir a más... pero hay veces que no se puede, por el dinero», comentó Iván.
A Amaike Gallo, una argentina que reside en Oviedo, la afición le viene por su novio, Carlos. «Lo fuimos a ver a Zaragoza, en su concierto de hace dos años con "Héroes". El nuevo disco es alucinante», asumía Amaike. «Soy fan desde el noventa. He asistido a cuatro o cinco conciertos», comenta su novio, Carlos Gallo. «Gracias a él he conocido la buena música», sentenció Gallo.