FRANCISCO GARCÍA
Lleva uno aquí una semana y pico y las noticias de mayor impacto tienen que ver con la cosa urbanística, que es res pública y a la vez privada que entrelaza con frecuencia intereses y componendas que implican a ambos sectores. Primero fue una reprimenda del Parlamento europeo al Ayuntamiento, al admitir, junto a otras trescientas más de todo el país, una queja de la Asociación de Vecinos de Porceyo; después la imputación del ex arquitecto municipal por el escándalo de Cabueñes, y ahora la anulación del Plan General por un defecto de forma grave, al encubrir como modificación puntual lo que era una revisión del plan. No digo que al urbanismo de Gijón haya que sentarlo en la bancada de los acusados -esas son cuestiones que dirimen los jueces y no los periodistas-, pero sí que a lo mejor les venía bien, a sus mentores políticos y técnicos, pasarse una temporada en el banquillo de El Molinón hasta que aprendan a no encajar golazos por la escuadra y a no echar balones fuera.