Oviedo, C. A. S.
«Rosa lo intentó en el Broad hasta el límite de sus fuerzas, pero el organismo le dijo que no». Un comunicado emitido ayer por el ovetense Javier Morán, marido de la montañera canguesa, daba cuenta de que ésta había desistido de coronar el que hubiera sido su quinto «ochomil».
La probada valentía de Rosa Fernández le había llevado a intentar una nueva hazaña en las laderas del Broad Peak pakistaní (8.047 metros de altitud), pero su convalecencia de la operación para extirparle un tumor de mama, unido a la mala tolerancia en altura a la medicación y al intenso frío, determinó que adoptase la prudente decisión de abandonar el proyecto.
Peor suerte corrió una montañera italiana, que en un paso delicado sufrió una caída que le costó la vida. Esta tragedia marcó el descenso desde el campo III (a 7.200 metros) del grupo en el que figuraba la asturiana, que ayer ya se encontraba reponiéndose en el campo base con las atención del doctor Javier Rovira, el médico de una expedición catalana.
En una comunicación telefónica con su marido, Rosa se mostró impresionada por la mortal trampa que el Broad le tenía preparada a su compañera italiana, resaltando las especiales dificultades que ofrecía la ascensión por el intenso frío y las malas condiciones de la montaña.
Un uruguayo, un estadounidense y el matrimonio italiano del que la mujer resultó fallecida integraban el grupo de la canguesa. Nadie pudo hacer cumbre, como tampoco otras expediciones presentes. Todos tenían previsto salir hoy de la montaña y emprender el regreso.