La sede de la Confederación podría estar cerrada en junio si no se actualiza la licencia

Los responsables del organismo dicen que aún no hay notificación oficial

03.05.2008 | 00:00
Sede de la Confederación Hidrográfica del Norte, en La Fresneda.
Sede de la Confederación Hidrográfica del Norte, en La Fresneda.

Pola de Siero,


Manuel NOVAL MORO


El edificio de Confederación Hidrográfica del Norte de La Fresneda podría estar clausurado en el mes de junio si antes el organismo estatal no cumple con los trámites exigidos por el Ayuntamiento de Siero. Después de que la Comisión Informativa de Urbanismo de Siero informara favorablemente sobre la clausura del inmueble, por carecer del certificado de fin de obra, el concejal del área, Julio Carretero, ha calculado que la tramitación de dicha clausura durará cerca de cinco semanas, con lo que en el mes de junio el edificio podría estar cerrado.


Antes, la Confederación Hidrográfica del Norte tiene la posibilidad de presentar los documentos exigidos por el municipio para remediar la situación. Los responsables de este organismo aseguraron ayer que aún no tienen una notificación oficial sobre la clausura del edificio y que, por tanto, no se pronunciarán en ningún sentido sobre el asunto.


El edificio administrativo de la Confederación Hidrográfica del Norte había obtenido en marzo de 2002 una autorización provisional del Ayuntamiento de Siero para comenzar la actividad, que estaba sujeta a varias exigencias que el organismo estatal debía cumplir más adelante.


La más importante, que es precisamente la que ha motivado la decisión de la clausura, era que, una vez finalizadas las obras, la Confederación Hidrográfica del Norte debía poner este hecho en conocimiento del Ayuntamiento mediante la presentación de una certificación técnica colegiada, en la que debía constar el cumplimiento de varias medidas correctoras exigidas por la administración local.


Dichas medidas, según fuentes municipales, no tenían especial importancia, se trataba, más bien, de obras menores, pero sí se consideró importante el hecho de que no se llegase a presentar la certificación, porque eso significaba que no se habían cumplido los trámites exigidos por la normativa local.


Julio Carretero, una vez que accedió a la concejalía de Urbanismo, se propuso solucionar el problema, que había permanecido durante años sin resolver. Exigió en varias ocasiones a la Confederación que cumpliera con los requisitos, pero no obtuvo respuesta.


Lejos de echarse atrás por tratarse de un organismo de competencia estatal, la Comisión de Urbanismo tomó la decisión de clausurar el edificio, con el voto favorable de todos los partidos políticos con representación municipal.

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