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Desde Somiedo

A la memoria de aquellos maestros de escuela somedanos, forjadores de epopeyas que se vivieron y escribieron tierra adentro

 
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Desde Somiedo
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ARGÜELLES-MERES ¿Con qué se encuentra el viajero al llegar a la Pola de Somiedo tan pronto levanta la mirada? ¿Qué puede suscitarle su encuentro con la montaña que tiene tras de sí, por la que se accede a Valle del Lago? ¿Cómo no sentir un inevitable estremecimiento ante ese inmenso altar que contiene tan dispersos y diversos tesoros paisajísticos, pero a los que no se puede acceder de repente, sino que se necesita tiempo para ir de asombro en asombro y de contraste en contraste?

Cuando la naturaleza no es amable y sumisa, sino indómita, cuando las montañas ofrecen resistencia no sólo a ser recorridas, sino también a ser contempladas con sosiego, cuando los lagos gustan de esconderse cuanto pueden, cuando las praderías también juegan al escondite, cuando el agua nos acompaña de continuo, cuando la lejanía de otros ruidos y furias está más que garantizada, Somiedo empieza a ser disfrutado, entrando en nosotros de forma tal que la experiencia es, si no única, sí, al menos, inolvidable.

¿Qué es Somiedo? Si uno piensa en su hijo más ilustre, en don Álvaro Flórez- Estrada, al situarse en su tiempo y, sobre todo, en su entorno, no es difícil percatarse del significado que tienen esas epopeyas que no se llevaron a cabo recorriendo mares y mundos lejanos, sino que, antes al contrario, consistieron en atisbar el mundo desde lugares como éstos que, por la voluntad insobornable de su geografía y orografía, propenden al aislamiento. Y es que, hablando de don Álvaro, no perdamos de vista que consiguió no sólo ser un destacado hombre de su tiempo, sino que además se adelantó a él, forjando su manera de ver el mundo desde la tierra que lo vio nacer, tierra que llevó consigo en sus estudios, en sus trabajos y sus días, a lo largo de su admirable trayectoria vital e intelectual. Tierra, aislada, que propende a la incomunicación. ¡Qué hermoso contraste! ¡Qué soberbia lección acerca de los infinitos alcances de una mente perspicaz que vence cuantas resistencias salen a su encuentro!

Porque Somiedo es también, con la pauta marcada por don Álvaro, tierra de grandes maestros; hablamos de maestros de escuela que dedicaron sus trabajos y sus días a transmitir conocimientos que pudieran servir, entre otras cosas, de salvoconducto para tantos y tantos proyectos vitales que se labraron en estas tierras con su ayuda que nunca podrá ser reconocida por ser tan difícilmente mensurable.

¿Qué es Somiedo? También constituye la geografía de la literatura más delirante que se escribió en el siglo XX. Hablamos de Mario Roso de Luna, acaso el personaje teosófico más singular de este país que, nacido en tierras extremeñas, escribió el libro titulado «El tesoro de los lagos de Somiedo», que, seguro, hizo las delicias no sólo de los amantes de los libros raros, curiosos y estrambóticos, sino también de todos aquellos que poseen un sentido del humor con alcances que vayan un poco más allá de la brocha gorda.

¿Qué es Somiedo? La tierra en la que uno de los asturianos más importantes del siglo XX, Juan Antonio Cabezas, ubicó su novela «La montaña rebelde» que, en su momento, sería llevada al cine, novela que, a decir verdad, dista mucho de ser una obra maestra, pero que tampoco merece el desconocimiento y olvido que viene padeciendo, no ya este libro en cuestión, sino la obra y la trayectoria del autor de la primera gran biografía sobre Clarín. Cabezas, como Alas, fue también, hasta el final de sus días, un gran periodista.

¿Qué es Somiedo? Una geografía de grandes contrastes. Metidos en parajes y paisajes indómitos, las tranquilas aguas de sus lagos, cuyo encanto no radica sólo en su belleza, sino también en todo lo que hay en su derredor, conjurado para la ocultación.

Contrastes entre campañas turísticas insultantemente banales, como si fuese un parque temático donde habita el Oso Yogui, cuando, en primer término, la pervivencia del oso tendría que sustentarse en políticas medioambientales que no existen, cuando, en segundo lugar, los osos no son un elemento aislado, ni siquiera son la principal atracción de estos contornos, sino que constituirían, en el mejor de los mundos posibles, la resultante de un entorno tan variado y tan único.

Contrastes entre la verdadera historia del mundo vaqueiro, frente a políticas también banales que gustan de un exotismo que, en el mejor de los casos, no iría más lejos de pintoresquismos amables y complacientes, cuando la realidad fue, y sigue siendo, muy otra.

¿Qué es Somiedo? Un concejo que contiene tal energía que en verdad avasalla a quien quiera reparar en ello. No sólo están los lagos, sino también los regueros, las aguas que discurren por tantos y tantos sitios. Tras la nieve acumulada durante los inviernos, aguas que manan sin cesar, que en su momento fueron aprovechadas para generar energía eléctrica, que a su vez nos dejaron huellas, caso de la central de la Malva, que a día de hoy, es arqueología de una arquitectura industrial con envidiable e indudable voluntad de estilo.

¿Qué es Somiedo? Un conjunto de enclaves que enamoran. Pensemos en su puerto y cercanías. Próximo a Babia, a esa montaña leonesa en la que Asturias, ni mucho menos, desaparece, al margen de lo que señalen los indicadores de carreteras.

El Puerto, ferias de ganado, la historia de su escuela, su altura impresionante, el tiempo aquél en que la trashumancia era un modo de vida inevitable. El tiempo aquél en que la estacionalidad constituía un imperio inexpugnable.

¿Qué es Somiedo? La alta energía de Asturias, su reserva natural. La legendaria y maravillosamente tosca y rústica arquitectura de los teitos en los que también sería deseable que no se viese pintoresquismo, sino el resultado de los afanes de un tiempo en el que se estaba a medio camino entre adaptarse a la naturaleza y transformarla.

¿Qué es Somiedo? La historia y la geografía de un trozo singular y único de Asturias donde las políticas de explotación turística trivial resultan aún más afrentosas que los ataques al buen gusto y a la mínima altura de miras en cuestiones estéticas.

Desde el año 1900 al censo de 2006, la población Somedana disminuyó considerablemente, pues pasó de 5.006 habitantes a 1.544, ello a pesar del tirón turístico de los últimos años. Pero, en todo caso, la potencialidad de este concejo es enorme, siempre que se tenga en cuenta que no es el ladrillo el principal instrumento de progreso.

¿Qué es Somiedo? Un trozo de Asturias donde la naturaleza es altar mayor. Un trozo de Asturias donde se escribieron epopeyas tierra adentro, acaso las más difíciles, y, sin duda, las menos estridentes. Un trozo de Asturias donde las aguas saben hacerse cauce, milagrosa y peligrosamente.

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