J. MORÁN
Julio Alberto García Lagares, magistrado jubilado y ex presidente del Tribunal Superior de Justicia de Asturias
Julio Alberto García Lagares, de 78 años, magistrado jubilado, ha recorrido casi todo el escalafón de la carrera judicial, desde juzgados «de entrada», en Castellón, Orense y Asturias, hasta llegar a desempeñar su labor en Avilés o ascender a la presidencia del Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA), de la que se jubiló en 2003. De origen gallego, llegó al Principado a finales de los años sesenta y aquí decidió permanecer durante cuarenta. Sigue en activo, como redactor de dictámenes y arbitrajes en materia Civil y Mercantil. Ya no fuma en pipa, pero siempre tiene una cerca. Y ya no juzga bajo toga, pero en estas «Memorias» para LA NUEVA ESPAÑA habla de los orígenes de su vocación de juez o de las peripecias de la profesión, así como de sus ideas de reforma de la Justicia. En su domicilio de Salinas, habla sin tregua y con entusiasmo. Dos entregas más, mañana, lunes, y el martes, completarán este primer capítulo.
l Padre en Hacienda y abuelo en la CEDA. «Nazco en La Coruña, el 27 de octubre de 1931. Mi madre, Otilia, nació en la Argentina, ya que era hija de emigrantes. Y mi padre, Constantino, era oriundo de la Celanova, Orense. Él era funcionario de Hacienda; estuvo en Orense mucho tiempo y después pasó a La Coruña, donde fue administrador general de Propiedades y Contribución Territorial, que abarcaba todos los bienes del Estado en Galicia. Y en La Coruña se jubiló. Estuvo también un tiempo, año y medio aproximadamente, en el País Vasco, después de la guerra, cuando se suprime el régimen foral. Él fue allí no con nivel político, sino como técnico economista, para la conversión a la Hacienda de unos tributos que antes estaban aforados. Mi abuelo paterno había sido diputado de la República por el partido judicial de Celanova. Era monárquico y se había presentado por la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas), de Gil Robles. Fue detenido en algún momento, un mes o dos. Le recuerdo poco, porque yo tenía cuatro o cinco años cuando murió, antes de la guerra. Se apellidaba García Almeida y sus hijos unieron ambos apellidos, de modo que todos mis primos se apellidan García-Almeida. Pero mi padre no los cambió. Mi abuela paterna era oriunda de Portugal de Guimarães, de manera que también tengo línea portuguesa. Y el apellido Lagares, de mi madre, es de la parte de Guitiriz, zona de Parga, en Lugo».
l En un colegio del Opus, sin ser del Opus. «Afortunadamente, la Guerra Civil no se notó mucho en Galicia, pero tengo algún recuerdo sobre el particular. Por ejemplo, en la calle de Santo Domingo de Orense (donde vivíamos en aquel momento, por el destino de mi padre), pude ver alineados 20 o 30 ataúdes de un entierro que se celebró con una manifestación tremenda de duelo. No supe las causas de aquello. No había bombardeos, pero por si los hubiese, las casas tenían todos los cristales con cintas cruzadas para que los cristales no cayeran al suelo si había vibraciones por los impactos. Ya digo que residimos unos años en Orense, pero desde los siete u ocho años ya me crié en La Coruña. Estudié el Bachillerato e ingresé en la Universidad en Santiago. Residí en el colegio mayor de la Estila, pero no fui del Opus Dei. Lo digo porque se identifican, ya que éste fue el primer colegio que el Opus creó en Galicia».
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