2 ELENA FERNÁNDEZ-PELLO
Los médicos del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) se tomaron al pie de la letra la recomendación de perseguir los sueños. Empezaron a hacerlo en 2003 y culminaron su tarea años después. Hace sólo unos meses mostraron al mundo lo aprendido a lo largo de esa carrera a través del cerebro, unos conocimientos que los han convertido en indiscutibles maestros en esa materia. De la naturaleza de los sueños ellos lo saben casi todo. Pueden contarnos dónde se forjan, cómo evolucionan durante la noche y durante la vida, qué significan, cómo nos pueden ayudar, podrían enseñarnos a manipularlos a aprovecharlos como una medicina que nos cura mientras dormimos.
Es ese último, en definitiva, el objetivo perseguido por los investigadores: la curación. Todo empezó por su afán de mejorar la eficacia de la cirugía cerebral para sanar a enfermos de párkinson, una técnica en la que el hospital asturiano es pionero. Lo demás vino por añadidura.
Fue esa enfermedad, el párkinson, la que abrió la vía al estudio de los sueños. Los primeros años de desarrollo de la cirugía sirvieron «de aprendizaje», ya que el HUCA fue pionero a nivel mundial en aplicar estas nuevas técnicas de estimulación cerebral profunda. En ese período los médicos comprobaron empíricamente qué aspectos y qué conocimientos era necesario perfeccionar. «Y uno de ellos era conocer el comportamiento de la profundidad del cerebro a través del estudio del sueño», cuenta el neurofisiólogo Fernando Fernández-González, líder del equipo que ha llevado a cabo este trabajo.
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