Entre tanto libro de texto brilla con luz propia la Enciclopedia Álvarez. Don Antonio Álvarez Pérez, para ser exactos; un maestro ejerciente en Zamora que acostumbraba a decir que «sólo se sabe lo que se recuerda». Puede parecer de Perogrullo, pero la LOGSE se encargó de desmontar la frase. Ocho millones de españolitos pasaron páginas de la Enciclopedia Álvarez, nacida en 1956 y cuya última edición -hubo más de 130- salió a la luz diez años más tarde, al precio de 55 pesetas.
De la Enciclopedia Álvarez se libraron, por veteranas, Carmen Dolores Gutiérrez, 65 años, y Rosario Piñeiro, 74. Y por demasiado joven, María Castro. Las tres estudiaron, entre otras muchas cosas, Magisterio; las tres dieron o dan clase. Eso sí, en Españas distintas. Entre ellas suman 97 cursos escolares de docencia y una docena de destinos. Las tres recorrieron junto a LA NUEVA ESPAÑA la exposición que en el claustro alto del Edificio Histórico de la Universidad, en Oviedo, conmemora los 165 años de los estudios de Magisterio en Asturias.
La muestra, comisariada por el historiador y profesor Ángel Mato, incluye libros, documentos, objetos rescatados de las clases del ayer y una recreación de tres aulas en distintos momentos de la historia asturiana. La del siglo XIX, con toscas mesas de madera y bancos corridos, pizarras individuales con sus pizarrines correspondientes, alpargatas y sacos contra la lluvia en el perchero y un ábaco como instrumental. La segunda, la de los años cuarenta, cincuenta y sesenta, con mesas bipersonales, rejillas para los pies y huecos para los tinteros. Y la tercera, la escuela de la transición, la de las mesas individuales de formica, las fichas de actividades y los BIC.