manuel hidalgo
Escritor, presentó en Oviedo su novela «Lo que el aire mueve», ganadora del I Premio «Logroño» de novela
 

«Mi novela es un retrato social de la España de hoy»

«Lo peor de la gran ciudad no es no encontrar aparcamiento, sino ser idiotas y tener ambiciones pobres»

03.05.2008 | 00:00
Manuel Hidalgo, con su última novela, en Oviedo.
Manuel Hidalgo, con su última novela, en Oviedo.

Oviedo, Elvira BOBO

Crítico de cine, escritor, guionista y hombre de prensa, aunque abandonó «la sala de máquinas» de su periódico, «El Mundo», hace once años, el navarro Manuel Hidalgo sigue siendo columnista y comentarista cultural. Visitó Oviedo, el pasado miércoles, para presentar su última novela, «Lo que el aire mueve», que se ha alzado con el premio «Logroño» de novela, un galardón que le deja «satisfecho, tranquilo, con la autoestima subida» y que le ha permitido «hablar mucho». A través de sus jóvenes protagonistas ha querido «dar un aviso sobre lo peor que nos puede pasar en la sociedad».


-¿Qué es lo que mueve el aire?


-El aire mueve a los protagonistas del pueblo grande en el que viven a la gran ciudad, Madrid. El aire se los lleva por delante debido a su inconsistencia, a su vulnerabilidad, a su fragilidad...


-Recomiéndeme la novela.


-A quien le guste leer algo que le concierne, que lea este libro. Están los pequeños movimientos del alma, del corazón, que nos conciernen. Tiene humor, luz, ternura y un balance final pesimista.


-¿Qué significa esta novela en el conjunto de su obra?


-He pasado de historias más personalizadas, de micromundos, y al fin he acabado haciendo un retrato social de la España de hoy.


-Usted escribe guiones. Esta obra es muy visual...


-No es un guión literalmente, pero la función de la literatura es visualizar. Antes del cine, ha habido siempre novelistas visuales, como Flaubert o Baroja.


-Javier Marías dice que narrar hechos reales es imposible. ¿Es sólo una provocación?


-No estoy de acuerdo. Es una de las funciones posibles de la novela: reproducir la realidad y, a la vez, ficcionarla.


-¿Tiene un punto de novela negra?


-Un punto nada más, un eco. Recurro a un elemento de novela negra, un atraco, y en general aparece el mundo del delito, entendido como una de las formas del mal en la ciudad.


-¿El tópico vida rural y vida urbana?


-Eso quedó atrás. La aldea, el valle, palabras que nos insalivan la boca, ya no existen. Los pueblos se han civilizado por la acción nefasta de la televisión y participan en la escala de valores, afanes de consumo, y tienen lo peor de la ciudad.


-¿A qué se refiere?


-No es no encontrar aparcamiento; es la mentalidad, ser idiotas, tener ambiciones pobres, estar atrapados en una vida que no vale la pena.


-¿Qué visión da su novela de la juventud actual?


-Pesimista. Hablo de jóvenes que provienen de grandes pueblos, chicos «corrientes» que no son de origen marginal, pero apunta cómo pueden verse involucrados en malos pasos, arrasados. Es el azar necesario, dada su inconsistencia.


-¿Inconsistencia?


-Tiene que ver con la falta de formación, de vocación de algún tipo. Están a expensas de lo más banal, de la televisión.


-¿Es el origen de todos los males?


-Es el enemigo público número uno de España. Está haciendo destrozos de valor incalculables. Propone contramodelos que están llenando la cabeza de la gente, al tiempo que la vacían de contenido.


-¿Cómo ve la relación de la política y el periodismo?


-El periodismo ha ido a peor. Ha pasado a ser de los macrogrupos político-económicos. La competencia, en contra de lo que esperábamos, en vez de elevar el nivel en el periodismo, lo ha bajado.


-Se nos dice que cada vez estamos más informados.


-Cada vez peor, más banalmente, con pildorillas, obedeciendo a intereses y a partidismo político.


-¿La crispación política tiene que ver con los medios de comunicación?


-Claro, degenerando nadamos en un caldo purulento donde ni se demanda ni se ofrece buena información. Creamos lectores y oyentes estúpidos. Yo no he visto más ciudadanos después de 20 años de periodismo, sólo más gente cabreada.


-Los cineastas se han metido en política, ¿qué le parece?


-La toma de posición de un sector contra la guerra hizo que la mayoritaria prensa de derechas la tomara con el cine. Y ahora están bajo sospecha y despreciados. Es inaudito y dramático.


-Jorge Edwards, premio «Cervantes», le entregó el galardón, ¿qué le dijo?


-Me felicitó, le había gustado mucho. Fue una satisfacción, porque yo había leído, con 20 años, su «Persona non grata», y ahora él me entregaba un premio importante, treinta años después.

Patrocinado por nombre

Lotería de Navidad 2014

Enlaces recomendados: Premios Cine