Líderes en investigación y docencia 

La mejor carrera asturiana

Ingeniería Química, única titulación de la Universidad de Oviedo entre la élite española, da cursos a graduados de EE UU y másteres y doctorados del máximo nivel

 
José Coca.
José Coca. nacho orejas
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La carrera de Ingeniería Química, que arrancó apenas hace doce años en el campus del Cristo de las Cadenas, es la única titulación de la Universidad de Oviedo que figura en la élite de los estudios superiores españoles, según un estudio recientemente publicado. Los profesores del departamento que imparte esa titulación aducen, como explicación del éxito, la formación en EE UU de su líder, el catedrático José Coca, la heterogeneidad de las investigaciones que realizan y los másteres, los doctorados y los cursos del máximo nivel que imparten, uno de ellos para titulados de EE UU, patria de la Ingeniería Química.

Oviedo, Javier NEIRA

Son los mejores. Así que en Asturias quien quiera cursar una carrera óptima sin salir de casa ya sabe que debe matricularse en Ingeniería Química. Una carrera que tiene detrás, fundamentalmente, un departamento homónimo.


¿Por qué son los mejores?


Un recorrido por el departamento, en el edificio de la Facultad de Química -en el campus del Cristo de las Cadenas de Oviedo-, arroja una primera impresión sobre cualquier otra: el secreto es la humildad.


Tras interrogar a una docena de profesores, cada uno con sus opiniones e ideas, sólo hay un denominador común y es que todos rechazan considerarse superiores a otros colegas.


Pero, claro, la humildad no basta, apenas es un punto de partida.


El departamento, en su formulación moderna, fue creado en los inicios de los años setenta por el salmantino José Coca. Tenía 29 años, acababa de sacar la cátedra y hasta Oviedo se vino. De ahí, de él, partió todo. Pues bien, cuando ahora se le pide información y valoraciones sobre la carrera de Ingeniería Química remite una y dos y diez veces al director del departamento, Julio Bueno, a fin de cuentas su discípulo. Así que humildad -ojo que son profesores de mucho carácter y altísima autoestima, de manera que su modestia tiene más mérito- y después lealtad, incluida la lealtad quizá más difícil, la del maestro al discípulo.


Y es que Coca, muy seguro de sí mismo, de su valía y de su competencia, se rodeó de personas del máximo nivel. No tenía miedo a que le superasen y el resultado a la vista está: pura excelencia.


Entrando en detalles, Ingeniería Química de Oviedo -la denominación completa del departamento es Ingeniería Química y Tecnologías del Medio Ambiente- destaca por su máster en Biotecnología Alimentaria, por la organización todos los veranos de un curso para alumnos extranjeros, por el desarrollo de 21 proyectos de investigación financiados, por la vinculación con empresas del sector, que se traduce en más de 35 contratos firmados, y por la calidad de la docencia que imparten.


La Ingeniería Química nació fundamentalmente en los EE UU en los finales del siglo XIX. En España como titulación específica no empezó hasta los años noventa del siglo XX, así que entre nosotros arrancó con un siglo de retraso. Coca se formó en la Universidad de Wisconsin, a la que sigue muy vinculado -estos días está precisamente en EE UU-, que con el MIT de Boston encabeza la especialidad a escala mundial. Esa vinculación aseguró un flujo de altos conocimientos desde allí hasta aquí. Pues bien, el proceso se ha llegado a invertir en parte y es que 25 alumnos posgraduados acuden desde hace diez años, todos los veranos, desde EE UU a Oviedo para seguir un curso de cinco semanas. Sólo hay otros dos cursos en Europa similares, en Viena y en Londres, lo que da idea del altísimo nivel de la Ingeniería Química de la Universidad asturiana.


La pregunta, en cualquier caso, debe seguir planteándose: ¿por qué están entre la élite española y en cabeza en Asturias?


Julio Bueno, director del departamento -fue alumno de doctorado de Coca en la Universidad de Valladolid-, improvisa una cadena de respuestas: «Contamos con líderes carismáticos, como Coca, conocido fuera y que bebió directamente en lo mejor que se hacía en otros sitios. En Wisconsin estuvo con Watson, Hougen, Ragatz, Stewart, Bird o Lightfoot, asistió a sus clases. Gente del máximo nivel mundial, equiparables en su especialidad a nuestros Severo Ochoa, Gustavo Bueno y Emilio Alarcos. Nos valoran también porque tenemos un departamento consolidado, con alumnos que ahora figuran en sitios importantes, un doctor de Coca fue presidente para Europa de Dow Chemical. Cuenta también el curso para alumnos norteamericanos de las universidades de Iowa y Wisconsin, el máster que da Mario Díaz y el hecho de que se abarquen muchos campos distintos. Eso es lo que valoran nuestros colegas y sale en la encuesta que no pone tan bien».


El departamento está formado por nueve catedráticos, diecisiete titulares, ochos profesores con distintas figuras contractuales, más de cuarenta becarios y varios investigadores visitantes. Imparte por encima de setenta asignaturas -seis de ellas en su totalidad son prácticas de laboratorio- a un conjunto de 1.300 alumnos, con docencia en seis centros y nueve titulaciones regladas, además del programa de doctorado. Desde hace treinta años mantiene un activo programa de prácticas externas en empresas. Participa asimismo en el programa «Erasmus», enlazando con diecisiete universidades extranjeras.


En doce años de vigencia de la titulación se han graduado cuatrocientos ingenieros químicos. En un máximo de tres años todos se han colocado y muchos en Asturias.


Antonio Gutiérrez Lavín, subdirector del departamento, cree que el éxito de los ingenieros químicos de la Universidad de Oviedo radica en «la heterogeneidad terrible de nuestras actividades, de manera que nos conoce todo el mundo. Yo, por ejemplo, trabajo con Bueno en separaciones de sólido-líquido y hacemos también aplicaciones de biomasa para quemar. Cosas muy distintas a las que hacen otros colegas y todos aquí». Eso sí, como todos, insiste en que no se merecen tanto honor. La humildad como denominador común de tanta heterogeneidad.


Por su parte, José María Berrueta, vicedecano de la Facultad de Química y uno de los primeros en formar en el equipo inicial de Coca, destaca entre los éxitos «el curso de verano para posgraduados de EE UU. Es el colmo que vengan aquí, es una maravilla. También son importantes el máster de Biotecnología Alimentaria que tiene mención especial, lo que indica que pasó filtros muy rigurosos, y el doctorado de Ingeniería de Procesos y Medioambiental, también con mención especial. Las empresas asturianas valoran todo esto que conocen por las prácticas de nuestros alumnos, que pasan con ellos mucho tiempo».


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