Profesor titular de Zoología de la Universidad de Oviedo
 

El 27% de la fauna mundial ha desaparecido desde 1970 Hábitat Consumo «En Asturias hemos perdido en las últimas décadas 9 especies y 12 están en situación crítica»

Un informe de la Sociedad Zoológica de Londres destapa un panorama especialmente alarmante para la biodiversidad
«El dinero se gasta en cosas como el circo montado con "Paca" y "Tola"»

28.05.2008 | 02:00
El 27% de la fauna mundial ha desaparecido desde 1970 Hábitat Consumo «En Asturias hemos perdido en las últimas décadas 9 especies y 12 están en situación crítica»
El 27% de la fauna mundial ha desaparecido desde 1970 Hábitat Consumo «En Asturias hemos perdido en las últimas décadas 9 especies y 12 están en situación crítica»

La tendencia a la extinción de especies animales se ha acelerado rápidamente en las últimas décadas. Un reciente estudio de la Sociedad Zoológica de Londres ha destapado que desde el año 1970 se ha extinguido el 27 por ciento de las especies en un proceso al que no se le está poniendo ningún freno efectivo.

Oviedo, J. N.


En torno al 27 por ciento de la fauna de todo el planeta ha desaparecido desde el año 1970 debido exclusivamente a la acción del hombre, según un informe conjunto de la Sociedad Zoológica de Londres y del Fondo Mundial para la Naturaleza recientemente divulgado.


El Índice del Planeta Viviente (PI), difundido en vísperas de la cumbre sobre biodiversidad de la ONU en Alemania, ha revelado que, del año 1970 al año 2005, la población animal del mundo se redujo en una media del 27 por ciento.


Las especies que más han sufrido una merma de su población fueron las marinas, entre ellas el pez espada y el tiburón martillo, que cayeron un 28 por ciento en sólo diez años, entre 1995 y el 2005, y aun peor ha sido lo relativo a la población de aves marinas, que descendió un 30 por ciento desde mediados de los noventa.


Para elaborar el LPI, la Sociedad Zoológica observó la evolución de 4.000 poblaciones de 302 especies de mamíferos, 811 de pájaros, 241 de peces, 83 de anfibios y 40 especies de reptiles.


Los investigadores hallaron, entre otras cosas, que la población de especies de tierra se redujo un 25 por ciento entre 1970 -año en que se empiezan a tener datos- y 2005. Los antílopes africanos se cuentan entre los más afectados. Las especies de agua dulce cayeron un 29 por ciento hasta el año 2003. Se sospecha que el baiji, o delfín del río Yangtze, en China, podría haberse extinguido totalmente.


El índice ha revelado que el declive de la fauna fue más drástico en los países tropicales de Latinoamérica, África y el sudeste de Asia, víctimas de una rápida industrialización, mientras que en Europa y Norteamérica el proceso ha sido más lento.


Aunque el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) y la Sociedad Zoológica (ZSL) elaboran periódicamente estudios sobre tendencias en la naturaleza, este último se hizo con vistas a la reunión de la Convención sobre Diversidad Biológica en Bonn, para «alertar a los gobiernos sobre la alarmante pérdida de biodiversidad», según indicó uno de los autores, Jonathan Oloh, de la ZSL.


La Convención se firmó en 1992 con el objetivo de estabilizar la extinción de las especies y, en el 2002, los estados firmantes se comprometieron a reducir significativamente el ritmo de desapariciones para el año 2010. «Está claro que ese objetivo no va a conseguirse», señaló Oloh, quien subrayó que las causas de la reducción de la fauna se deben «exclusivamente a la acción humana».


El abuso de los recursos naturales, sean los materiales, la energía, el agua, o la tierra que se transforma para el cultivo, y el consiguiente cambio de los ecosistemas, junto con el incremento de la población mundial, ha tenido «efectos nefastos» para las especies, añadió Oloh.


La polución, la agricultura extensiva, la expansión de las ciudades y la caza y la pesca excesivas son algunas de las acciones que están destruyendo los hábitats naturales y provocando la extinción de los animales.


El director de campañas de WWF, Colin Butler, advirtió, por su parte, de que en los próximos 30 años el cambio climático, y la acción humana que lo provoca, será una de las principales amenazas. «La biodiversidad determina la salud del planeta y tiene un impacto directo en nuestras vidas, por lo que es alarmante que, pese a nuestro mayor conocimiento sobre asuntos medioambientales, sigamos viendo una tendencia a la baja», añadió.


Según Oloh, es necesario también que se reconozca que la manera en que está estructurada la economía, con la promoción del consumo rápido e ineficiente, está perjudicando el planeta, «hay que cambiar las pautas de consumo» -por ejemplo, no importar comida de países lejanos o aprovechar más los recursos energéticos- e «invertir más en nuevas tecnologías que ya existen».

Oviedo, J. N.


Carlos Lastra es profesor titular de Zoología de la Universidad de Oviedo.


-La extinción de especies se está produciendo de una forma acelerada.


-En los manuales que los estudiantes manejan ahora durante la carrera ya se publican estas cosas. Ya se dice, por ejemplo, que hay 300 especies de mamíferos en peligro de desaparición. Antes no salían esas cosas en los libros de texto. También se señala la persecución que sufren, por ejemplo, las ballenas y cómo algunos países siguen cazándolas con el pretexto de realizar investigaciones científicas.


-¿Qué hacer?


-Lo importante es que los poderes públicos se crean que ocurren estas cosas y que actúen en consecuencia. Es necesario actuar en muchos niveles. Pero, por lo general, los políticos no tienen ni la formación ni la sensibilidad necesarias. Se llenan la boca hablando de la biodiversidad y de la urgente necesidad de preservarla, pero nada más, no hacen nada.


-¿Cómo se puede medir el problema?


-De lo que se habla comúnmente es de las grandes especies que por así decir son más visibles y conocidas. Pero el problema es aun mayor porque está mucho más extendido en otros niveles.


-Por ejemplo.


-La cabra montés, el mueyu, se extinguió en Asturias en el siglo XIX. En 1853, en Cabrales está su último registro. Y más recientemente han desaparecido otras especies.


-Si desde 1970 se perdieron más de la cuarta parte de las especies...


-Claro, a este ritmo no quedará nada en un siglo.


-Volviendo a Asturias.


-En Asturias han desaparecido en las últimas décadas nueve especies: el esturión, el quebrantahuesos, el lince, la ballena vasca, el milano real, el águila perdiguero, el águila pescadora, el zarapito real y el arao común. Y se encuentran en una situación crítica otras doce especies como la liebre europeo o la tortuga laúd. Pero, insisto, probablemente estén desapareciendo especies que ni siquiera se llegaron a describir. En las cuevas hay insectos que son únicos de ese especie y que si se alteran las condiciones desaparecen sin remedio.


-La cabra montés desapareció, como ha dicho, a mediados del siglo XIX, así que no fue por la agobiante industrialización.


-En ese caso fue la caza. La caza y la pesca son elementos clásicos como agentes en la desaparición de especies. Una gestión inadecuada llega a la merma de las especies como es el caso de las ballenas o de los osos.


-«Paca» y «Tola» se van a reproducir.


-La Administración dice que gasta mucho en el cuidado del oso pero la verdad es que se gasta en cosas como el circo montado con "Paca" y "Tola". Sus crías no podrán estar en libertad porque el macho, a fin de cuentas, es de otra zona de Europa. Si las crías salen en libertad, acabarían con la variante asturiana. Entrevista

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