Vaticano

El Papa pide garantías para la seguridad laboral y condena la violencia

Benedicto XVI lamentó asimismo que se siga derramando sangre en el planeta a causa de la violencia, la injusticia y el odio, algo que, según él, supone un grito a Dios

05.07.2009 | 15:47
El papa Benedicto XVI bendice a los fieles tras finalizar la oración del Angelus en la Ciudad del Vaticano.
El papa Benedicto XVI bendice a los fieles tras finalizar la oración del Angelus en la Ciudad del Vaticano.

El papa Benedicto XVI pidió hoy que se garantice la seguridad en el trabajo, ante la tragedia del tren de Italia que ha causado 22 muertos, al tiempo que volvió a condenar la violencia, tras el atentado de este domingo junto a una catedral católica en Filipinas.

"En estos días hemos sido golpeados por la tragedia de (la ciudad italiana de) Viareggio. Me uno al dolor de los que han perdido personas queridas, han quedado heridos o han sufrido daños materiales también graves", dijo el Pontífice durante su habitual rezo del Ángelus dominical desde la plaza de San Pedro del Vaticano.

"Elevo mi apenado rezo a Dios por todas las personas afectadas por la tragedia", añadió Benedicto XVI, quien pidió que "accidentes similares no se repitan y se garantice a todos la seguridad en el trabajo y en el desarrollo de la vida cotidiana".

La tragedia del tren cargado con gas que explotó en Viareggio en la noche del pasado lunes no ha sido el único asunto al que se refirió hoy el Papa, quien deploró "profundamente" el atentado junto a la catedral católica de la ciudad de Cotabato, en la isla filipina de Mindanao, que ha causado cuatro muertos y 37 heridos.

"Mientras rezo a Dios por las víctimas del infame gesto, elevo mi voz para condenar una vez más el recurso a la violencia, que no constituye nunca una forma digna de solución de los problemas existentes", dijo el Obispo de Roma.

"Está escrito en el 'Génesis' que la sangre de Abel, asesinado por el hermano Caín, grita a Dios desde la Tierra. Y desafortunadamente, hoy como ayer, este grito no cesa, porque se sigue derramando sangre humana a causa de la violencia, de la injusticia y del odio", dijo el Pontífice.

"¿Cuándo aprenderán los hombres que la vida es sagrada y pertenece sólo a Dios? ¿Cuándo comprenderán que somos todos hermanos?", se preguntó.

Según Benedicto XVI, "al grito por la sangre derramada, que se produce desde muchas partes de la Tierra, Dios responde con la sangre de su hijo, que ha dado la vida por nosotros".

Ya en español, el Obispo de Roma se dirigió a los fieles de habla hispana que se congregaron este domingo en la plaza de San Pedro del Vaticano y rezó por que la "Santísima Virgen María nos alcance la gracia de gozar de una experiencia viva de Cristo, que alimente y nutra nuestra fe en sus palabras y obras".

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