Oviedo, P. RUBIERA
El arquitecto Patxi Mangado, autor del proyecto de ampliación del Museo de Bellas Artes de Asturias, deberá modificar el diseño de interiores para adaptarlo a las necesidades de la institución, tal y como él mismo adelantó hace unos días a LA NUEVA ESPAÑA. La permanente del patronato de la institución analizó el pasado lunes el informe elaborado por una comisión asesora nombrada por la Consejería de Cultura, en el que se evalúa el proyecto y se aconsejan una serie de cambios sin los cuales, y siempre según el estudio, «no tendría sentido la ampliación».
Mercedes Álvarez y José Luis Vega, consejera y director de Patrimonio, respectivamente; José Suárez Arias-Cachero, concejal de Cultura del Ayuntamiento de Oviedo; Genma Llamazares, galerista, y Paloma Sainz, concejala socialista ovetense, integran la permanente. Organismo autónomo dependiente del Principado, el Museo está gestionado por un patronato en el que están representados Gobierno regional, Junta General y Ayuntamiento ovetense.
Las mejoras que se propusieron a Mangado están relacionadas con la distribución de espacios. Se aconseja, por ejemplo, ampliar el almacén de obras de arte, una necesidad acuciante. El proyecto prevé 205 m2 destinados a esta instalación, frente a los 293 actuales. Al final, tendrá 468 m2 . Otra de las modificaciones está relacionada con la necesidad de ampliar y mejorar las salas de exposiciones, incrementando su altura, ya que había obras que no cabían; también deberá alzarse el techo del taller de restauración. El informe detecta, asimismo, problemas de acceso y circulación para personal y obras de arte en casi todas las plantas, así como la necesidad de unir la sala de exposiciones temporales, ubicada en la primera planta del sótano, con la sala de exposición permanente, en la planta baja. El objetivo, lograr un espacio amplio, de algo más de 500 m2 , más adecuado a las necesidades de un museo del siglo XXI.
A los expertos también les preocupa la idea de dejar al descubierto los restos arqueológicos hallados en los terrenos en los que se levanta la ampliación. Lo consideran un problema, tanto para el propio espacio del museo como para las obras que se expongan en las proximidades, debido a los agentes naturales de esos restos, que podrían dañar las piezas. Recomiendan eliminar tanto la rampa de comunicación entre el edificio de ampliación y el destinado a servicios de la planta baja como la de la planta segunda. Con respecto al nuevo edificio de servicios que se propone -el actual se elimina y se reconstruye-, dado que no se gana demasiado espacio y era un objetivo primordial, animan a considerar la posibilidad de mantenerlo realizando pequeñas modificaciones. También se aconseja instalar un montacargas con capacidad para todas las obras.
La Consejería de Cultura, que financia el proyecto -alrededor de 18 millones de euros- envió las sugerencias al arquitecto y éste remitió uno nuevo, según confirmó ayer a LA NUEVA ESPAÑA un portavoz del departamento. «No son modificaciones estructurales, son pequeños ajustes, cuestiones de detalle que, una vez arreglados, han mejorado mucho el proyecto, que es bueno. Nuestro objetivo es lograr el mejor museo posible», añadió. Desde Cultura no se quiere hacer más comentarios hasta la celebración de la reunión del pleno del patronato de la institución.
José Suárez Arias-Cachero, concejal de Cultura del Ayuntamiento de Oviedo y vicepresidente del patronato, cree que el informe de los especialistas revela «un problema de comunicación entre la Administración y el arquitecto». Y añade: «La comisión asesora detecta una serie de deficiencias en el diseño, algunas muy relevantes, y hace una serie de sugerencias que, en mi opinión, no existirían si hubiera habido más diálogo».
Cachero cree que este es el «momento de la verdad», en el sentido de que «tenemos que hacer un edificio para el museo y no un museo para un edificio. La Administración es el cliente del arquitecto, no el vasallo. El Ayuntamiento conoce la importancia del Museo y quiero instar a la Consejería y al Gobierno a que den pasos para que las deficiencias se resuelvan y tengamos el proyecto que necesitamos. Mangado es un buen arquitecto, pero debe demostrarlo haciendo el museo que Asturias necesita».
La concejala socialista Paloma Sainz opina que «el proyecto es magnífico y nos va a colocar, en relación a otros museos de Bellas Artes, en magnífica posición». En lo que respecta a las sugerencias de la comisión, señala que «se han aceptado en un 90 por ciento, hay alguna técnicamente inviable, pero se está haciendo todo lo posible para mejorarlo».