Madrid, Efe
La enfermera que atendió a Rayan y que causó su muerte al administrarle un preparado lácteo por vía venosa debería haberse negado a trabajar en neonatología y el Hospital Gregorio Marañón incumplió la ley al destinarla a ese servicio sin estar capacitada. Esas son las conclusiones del informe del Consejo General de Enfermería sobre las circunstancias de la muerte del hijo de la primera víctima de gripe A en España, nacido por cesárea a las 28 semanas de gestación.
La enfermera, según el Consejo, «no debió ser enviada a dicha unidad por parte de la supervisora, al carecer de la cualificación suficiente». Tanto la responsable del bebé como la afectada por los hechos, se observa, son «enfermeras de cuidados generales» y no poseen competencias específicas para prestar cuidados especializados.
El informe critica al gerente del Gregorio Marañón por enviar a enfermeras a trabajar a la unidad de neonatos con cursos de cinco días de formación de carácter voluntario y objeta que sea habitual que las auxiliares de enfermería administren nutriciones por vena a los bebés, tarea para la que no están cualificadas. A juicio del Consejo, el gerente incurrió en una contradicción cuando dijo que todo el material sanitario en torno a Rayan estaba identificado mientras la directora de enfermeras de la unidad señalaba que la leche no se marca.
Por su parte, el director gerente del Gregorio Marañón, Antonio Barba, aseguró ayer en RNE que el hospital «cumple la normativa exquisitamente». Barba dijo no entender las acusaciones del Consejo de Enfermería ya que en el centro que dirige «los ratios de personal son los adecuados según las sociedades científicas».