LONNIE SMITH
Organista de jazz, actúa mañana en el festival Euroyeyé de Gijón
Gijón, Chus NEIRA
Hoy James Hunter abre el telón a las diez de la noche en la plaza Mayor de Gijón del festival Euroyeyé más internacional de la historia. De entre tanto nombre mayúsculo llama la atención, y ya está en la ciudad, Lonnie Smith, leyenda viva del soul-jazz y maestro en ejercicio más importante de los que se sientan ante un órgano Hammond. Con su turbante, su exotismo y su funk terrible, estará el viernes a las 22.30 horas en la sala Oasis (20 euros) después de la actuación de los teloneros «Talk!». Ayer, en Gijón, recién aterrizado y sin maletas, echaba la vista atrás y adelante con sorna a sus 67 años.
-Se hace llamar Doctor, Doctor Lonnie Smith. ¿Cuál es su medicina?
-La música. Soy un doctor de la música. Música de todo el mundo. Juntar a la gente con la música y hacerles felices es mi único propósito.
-Música funk, groove...
-La música es sentimiento para el alma, así que con tal de que toques cerca del corazón puede ser cualquier tipo de música. Si tocas desde el corazón puedes tocar cualquier tipo de música. R'n'B, funk o clásica. Si tocas desde el corazón, a la gente le llegará. Lo sentirán.
-Usted llegó al Hammond a fuerza de ir a una tienda de instrumentos cuyo propietario...
-Art Kubera.
-Sí, al parecer Kubera le dijo que si lograba sacar ese trasto del local sería suyo.
-Correcto. Iba a la tienda todos los días a la hora en que cerraba. Y un día me preguntó qué hacía allí. Le expliqué que si tenía un instrumento podría trabajar y que si podía trabajar podría tener una vida.
-Bien, ¿pero cómo logró sacar el Hammond de la tienda?
-Con la ayuda de mis tres hermanos. Metimos el órgano en un camión, en una pickup. Yo estaba atrás, con el órgano. Fue terrorífico. Porque, sabes, en una pickup todo el mundo va atrás, y allí no había forma de entrar con el órgano... Fue terrible.
-Y al llegar a casa, ¿cómo se arregló para hacer funcionar todo aquello, los tiradores, el chorus, los presets, el pedal...?
-No tenía ni idea. Era muy difícil. Saqué todos los tiradores, toqué y nada. El mismo sonido una y otra vez. No entendía cómo funcionaba. Al final, un amigo que tocaba el órgano vino a enseñarme. Llegó, se sentó y mientras me decía esto funciona así, esto de esta forma, se puso a tocar y a pasárselo bien. Hasta que se cansó. Y yo no me enteré de nada. Todavía tenía otro amigo, de la iglesia, le llamé y éste ya me enseñó cómo funcionaban los tiradores. Y empezó a funcionar.
-¿Cómo fue la época dorada del soul-jazz, entre los sesenta y los setenta?
-Todos éramos una gran familia. Estábamos juntos en los escenarios todo el tiempo. Fíjate: cuando el saxofonista Lou Donaldson estaba grabando y necesitó un guitarra y un organista me llamó a mí y a George Benson. También estaba Idrish.
-¿Muhammad?
-Sí, ¡vaya grupo! La cosa es que George Benson y yo habíamos empezado a tocar juntos, haciendo discos para otra compañía, Columbia. Pero en la grabación de Lou Donaldson estaba Rudy Van Gelder (ingeniero de Blue Note), que es el mejor. El mejor. ¿Te puedes creer que Al Kubera está vivo y bien, como Rudy Van Gelder? Bueno, lo que decía, cuando vio lo que habíamos hecho con Donaldson, el «Alligator Bogaloo», me llamó. Y así fue como entré en Blue Note, gracias a Lou Donaldson.
-¿Y su trato con otros organistas?
-McDuff, Jimmy Smith, Will Bill Davis, Milt Buckner... Pero lo extraño es que los echo mucho de menos, porque ahora no tengo...
-¿Colegas?
-Sí, no tengo amigos, mis amigos de la música se han ido todos.
-Le quedan los recuerdos.
-Sí, con MCduff lo pasamos muy bien. Montamos un grupo, «Hellfire and Damnation», dos órganos encima del escenario. Y con Jimmie McGriff también tocamos mucho juntos.
-A este festival viene también Brian Auger. ¿Qué le parece el Hammond en otras músicas como el rock?
-El Hammond dura tanto en la música porque es perfecto. Estuvo en la iglesia durante mucho tiempo. Llegó al rock, al blues y nunca se fue porque el órgano es como una orquesta, como una bigband, y cuando tocas otras músicas con él también es perfecto. Siempre funciona.
-¿Algo más?
-La School Jazz Foundation, una organización que ayuda a los músicos. Apóyenla desde mi web.