Italia aprobó ayer el uso de la píldora abortiva RU-486 que, tras superar todos los trámites burocráticos necesarios para su comercialización, será distribuida en los hospitales de ese país y podrá utilizarse para interrumpir el embarazo hasta las 7 semanas de gestación. Su aprobación como método de interrupción del embarazo recibió el sí definitivo por parte de la Agencia italiana de Fármacos (Aifa), que evaluó la introducción de este sistema durante casi dos años, aunque ya recibió las primeras críticas por parte del Vaticano. Monseñor Giuglio Sgreccia, presidente emérito de la Academia para la Vida, condenó el uso de la RU-486 al calificarla de «veneno letal y no un fármaco», así como «un pecado y un delito» y señaló que su uso o su prescripción comporta la «excomunión» de la Iglesia.