Gijón, J. C. GEA
Gema Llamazares no toma vacaciones. La galería gijonesa, que acaba de clausurar una monográfica de Jaime Herrero, prepara para esta misma semana la inauguración de una nueva individual del pintor moscón Bernabé Fernández Llana -«De museos», a partir del próximo día 6- y exhibe simultáneamente hasta finales de septiembre en su peculiar espacio «La Colección» una colectiva igualmente peculiar: «Estío 09». A pesar de la referencia del título a las clásicas muestras de temporada baja, en las que muchas salas aprovechan el remanso de actividad para refrescar la memoria a los coleccionistas exhibiendo lo mejor de sus fondos, Gema Llamazares ha concebido su colectiva de verano como una combinación de la obra de algunos de sus artistas -Luis Acosta, Guillermo Simón, Rodolfo Pico, Trinidad Fernández, José María Rielo, Guillermo Masedo- y una serie de nombres afianzados, pero que aparecen por primera vez en la sala de la calle Instituto: Carlos Casariego, Mónica Dixon, Silvia Lerín y Covadonga Valdés Moré.
Pero además, «Estío 09» aprovecha los distintos ambientes y posibilidades de la sala para reforzar la apuesta de «La Colección» por la mezcla de géneros y conceptos que van más allá de la pintura o la escultura. Las dos intervenciones escultóricas incluidas en la muestra dan fe de ello: una de ellas construye en un espacio cerrado una suerte de pequeño paraíso vegetal a base de piezas de la última época de María Jesús Rodríguez junto a algunas de sus características esculturas en cartón; en la otra, Antonio Sobrino y Mercedes Cano han colonizado un recodo de la sala con una instalación, también de resonancias botánicas, mediante sus características estructuras tubulares de acero cortén.
La fotografía también está presente a través de varias imágenes pertenecientes a la serie de arquitecturas habaneras recientemente expuestas en Madrid por el ovetense Carlos Casariego, mientras que la valenciana Silvia Lerín, una de las apuestas más jóvenes de la galería, ocupa una caja negra con sus poderosas construcciones en las que se mezclan la geometría, el color y la textura.
Otras dos artistas que debutan en Gema Llamazares: Mónica Dixon, que deja el misterio de sus interiores domésticos para abordar con espíritu hopperiano paisajes americanos de gran formato, y Covadonga Valdés Moré, cuyos lienzos reflejan la exuberancia y el colorido de la vegetación de la isla de Madeira.
El resto de los artistas son bien conocidos por los habituales de la sala. Todos ellos aportan obra reciente, emparentada en la mayor parte de los casos con la que se ha exhibido en los últimos meses en la galería, que prepara un final de año en el que colgará sendas individuales de Esther Cuesta, Francisco Rojas y Gomila.