Madame de la Charrière (Belle van Zuylen) (1740-1805). No estaba de acuerdo con las ideas de Rousseau y protestó con la defensa que se hizo del escritor cuando murió. Ella no creía en el determinismo de la naturaleza para explicar las diferencias entre varones y mujeres, sino en las desigualdades sociales y discriminaciones sostenidas durante largos períodos de tiempo. Frente a Rousseau mantiene que «todas las habilidades del varón y de la mujer son las mismas, y si la habilidad racional del varón es más perfecta, es sólo como resultado de la educación y sólo de la educación».
Madame de la Charrière entendió la diferencia sexual que Rousseau asentaba en la naturaleza como una mera etiqueta. Para ella lo propio del varón y de la mujer no son más que el resultado de entrenamientos a los que nos someten desde el nacimiento, a base de colocarnos etiquetas que nos identifican como varones o como mujeres.