Donna Leon empezó a escribir novela policiaca por accidente y ahora tiene una legión de seguidores. En la Biblia y en la tragedia griega están, en su opinión, los orígenes de un género que vive «momentos maravillosos», porque en «estos tiempos la gente no espera que el malo de la película sea castigado». La autora norteamericana se ha propuesto explicar cómo se escribe novela negra a los alumnos del curso se celebra esta semana en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, donde va a recuperar «la emoción de hablar de libros», la misma que sentía en su etapa de profesora universitaria de Literatura. En su primer día en el aula les contó que escribió su primera novela, «Muerte en la Fenice», después de una conversación con un director de orquesta que no sentía demasiada simpatía hacia uno de sus colegas. Terminaron bromeando sobre la forma de hacerle desaparecer y a ella se le encendió «una bombilla en la cabeza: ¿por qué no intento escribir un libro sobre esto?», se preguntó. Un amigo la convenció, un año después de haber terminado el manuscrito, de que lo mandara a un concurso en Japón. Lo ganó y con el premio, un contrato para dos libros más.
Veinte años y diecinueve novelas protagonizadas por el comisario Guido Brunetti después, cree que ni puede ni tampoco es sano tomarse el éxito en serio. En los libros clásicos, el asesino es descubierto y recibe su castigo, pero las cosas han dejado de funcionar de esa manera», dijo.