María Zambrano, nacida en Málaga en 1904, fallece en Madrid en 1991 después de residir en numerosos países desde que los acontecimientos de la primera mitad del siglo XX la obligaran a salir de España. Su filosofía estuvo influida por la de Ortega y Gasset, aunque la suya se define como filosofía del amanecer frente a la de Ortega que se define como la de la luz. Para ella la filosofía es convertir lo sagrado en lo divino, lo ininteligible en inteligible. Zambrano critica explícitamente el feminismo de la igualdad, heredero de la Ilustración, por considerarlo contagiado de esa razón que conoce distantemente las cosas. En contraposición a Ortega considera que la mujer debe participar en la vida política y manifestar su opinión a la sociedad. Atribuye el regateo de la individualidad a las mujeres a la escasa acogida que tuvo en España el Romanticismo, porque el español no ha soportado hasta ahora a las mujeres con historia.