POR ANA PAZ PAREDES
Dice Ángel Vega que en días limpios, como el que ilustra esta página, las vistas de Asturias, desde el Picu'l Sol, son espectaculares. Y es cierto. No sólo la playa de San Lorenzo o de El Arbeyal, El Musel o la Universidad Laboral; también se ven con claridad, a lo lejos, desde el pico Gorfolí hasta el Cabo Peñas, Monte Areo o Luanco. Este luthier, que lleva más de veinte años realizando todo tipo de instrumentos musicales tradicionales asturianos, es un enamorado de su entorno y de su tierra, que «pateó» durante más de dos años, al inicio de su actividad, para conocer in situ, y de manos de otros artesanos, lo que hoy es su profesión, en la que se ha formado de modo autodidacta.
Hoy es uno de los artesanos más solicitados por grupos musicales tanto asturianos como del resto del país a la hora de elaborar cullares, panderetas, panderos, tambores y palillos, carracas, rabeles, castañuelas, pitos, tarrañuelas, cajas celtas o flautas traveseras, entre otros, además de algún bodram, instrumento de percusión irlandés. Trabaja el castaño, el nogal o el pino «depende de lo que quiera la gente», matiza, y confiesa que de todos los instrumentos que ha hecho, tiene especial querencia por «una pandetera de tejo que nunca venderé».
Ángel Vega recomienda al viajero recorrer, en bici o en coche, un tramo del mejor paisaje gijonés empezando en el poblado de La Camocha para continuar por una carretera comarcal hacia Lavandera, donde está el Picu'l Sol, lugar de cita para los aficionados al parapente. Tras descansar en su área recreativa, aconseja bajar por La Peral y retomar la carretera del alto de la Madera, para finalizar en el punto de partida. Esta ruta también tiene la opción de hacerse caminando por una pista que sale frente a la mina La Camocha y cruza Villaverde, en Güerces, para ir bordeando el monte por su ladera Noroeste y llegar a la cima por el Sur, después de unas dos horas de subida.