El médico personal de Michael Jackson, Conrad Murray, se distrajo hablando por teléfono tras suministrar el anestésico Propofol al cantante y, al colgar, descubrió que no respiraba, informó ayer el diario «Los Angeles Times». Horas antes de la muerte de Jackson el doctor le inyectó el fármaco, tal y como había hecho anteriormente y que adquiría legalmente. Abandonó la habitación en la que yacía el «rey del pop» para atender unas llamadas y al regresar, Murray se encontró que Jackson había entrado en parada cardiorrespiratoria. Para combatir el insomnio, Jackson llevaba una década usando frecuentemente Propofol. Murray ha insistido en su inocencia y la autopsia, que aún no ha sido revelada, muestra que las cantidades de Propofol en el organismo del artista no serían suficientes para explicar su muerte.
En la sangre de Michael Jackson se hallaron otras drogas que requieren receta médica, como ansiolíticos, que combinadas con el anestésico podrían haber aumentado sus efectos.