Oviedo, Eduardo GARCÍA
Son 35 médicos en Asturias y están, por así decirlo, en la primera y más directa barricada de contacto con la enfermedad. Pertenecen a la red de atención primaria, médicos de familia y pediatras, y de sus datos saldrán las estadísticas de la incidencia de la gripe A en la región. Son los médicos centinela; su trabajo apenas se conoce, pero llevan surtiendo de datos a la Administración sanitaria del Principado desde 2003. Con la epidemia que se avecina por culpa del virus N1H1 esta red compuesta por profesionales que en su mayoría pertenece a las plantillas de facultativos de los centros de salud va a marcar las directrices que se deban seguir. Ellos no deciden, pero sí lo hacen, indirectamente, sus informes.
Mikel Agúndez trabaja en el centro de salud de El Coto (Gijón) y es médico centinela desde el comienzo de la iniciativa. «Esto es voluntario, lo hago porque me gusta». Isidora Álvarez Ordás es médica de familia en el centro de salud de Pola de Lena: «No hay miedo entre la población». Son los rostros de un sistema que cubre las ocho áreas sanitarias de Asturias. De los 35 médicos centinela, 23 son especialistas en medicina general y 12 son pediatras. Por sus datos vamos a conocer la evolución de la gripe A en las próximas semanas, pero también se van a detectar precozmente los picos de la epidemia.
Cada uno de ellos tiene en su despacho una hoja de control. Cuando reciban a un paciente con posible caso de gripe le plantearán un cuestionario muy básico, apenas una veintena de datos para la identificación, síntomas, circunstancias del posible contagio, señalización de enfermedades crónicas añadidas y posibles complicaciones si fuera el caso. Cada paciente, una hoja. Y cada semana, un envío a los servicios de Salud del Principado. «Los lunes por la mañana remitimos toda la información de la semana». Una semana epidemiológica que termina el sábado a las doce de la noche y comienza el domingo a las 00.00 horas.
Los informes de los 35 médicos centinelas se procesan, y de ahí salen unas estadísticas que son devueltas, ya en conjunto, a los profesionales, con alguna sugerencia de actuación, si procede. El miércoles pasado los médicos recibieron ese análisis agrupado de los datos correspondientes a la semana anterior. El procedimiento es ágil. Mikel Agúndez está convencido de que «el sistema funciona», pero la directora general de Salud Pública, Amelia González, reconocía esta misma semana que será preciso incrementar el número de médicos centinelas con vistas al previsible aumento de trabajo para el otoño y el invierno próximos.
Por la consulta de Dori Álvarez Ordás, en Pola de Lena, pasan entre 45 y 70 pacientes diarios, según el mes. «La gente pregunta, pero se lo está tomando con tranquilidad. Para toda la información que se está dando, pensábamos que iba a existir más inquietud». Mikel Agúndez, que es responsable docente de su centro de salud, asegura: «Lo más importante es evitar una epidemia de pánico. Llevamos conviviendo con la gripe desde hace más de cien años. En la inmensa mayoría de los casos lo que se va a necesitar es estar en casa, con agua, zumos y paracetamol». Y si el trancazo no pasa, entonces sí hay que acudir al centro de salud. ¿Dónde está la frontera? Es difícil decirlo porque cada paciente y cada gripazo es un mundo; «pero si la fiebre no pasa en cinco días, hay sensación de ahogo y se expectora feo», mejor ponerse en manos del médico.