Gijón,
Cynthia GARCÍA
Pilar Chicharro tiene dos hijas, una de 20 años y otra de 11 años que está en una silla de ruedas. Su hija ya nació con problemas y los médicos diagnosticaron parálisis cerebral. Es verdad que «mi hija no camina, pero por lo demás está muy bien», afirma Pilar.
Se acogió a la ley de Dependencia y lleva cobrando una cantidad de 415 euros desde mayo. «No confiaba en que me tocara nada, pero, aunque no es mucho dinero, es una ayuda que me viene muy bien, por lo menos para pagar la rehabilitación de mi hija», explica. Pilar tenía un negocio, pero desde que nació su hija tuvo que dejar de trabajar para poder atenderla. Cuando valoraron a su hija, le dieron la opción de ingresarla en una residencia o cuidarla ella misma recibiendo un sueldo. Pilar se acogió a esta opción y cree haber acertado.
«Mi marido trabaja para mantener la casa y yo para tirar de ella», afirma Pilar. «Después de mucho luchar, mi hija está en un colegio adaptado, donde está muy integrada y muy contenta», explica Pilar. Pero, además, hace rehabilitación tres horas diarias, logopedia, apoyo escolar, y rehabilitación física para intentar que su hija pueda llegar a caminar.
Admite haber peleado mucho. «Cuando nació mi hija, me costó mucho aceptar esta situación; sin embargo, todos en la familia hemos mejorado porque ella también lo hacía. Poco a poco empezó a hablar, y así, hasta ahora. Si ella es feliz, yo soy feliz», sentencia Pilar Chicharro.
Pilar también piensa que la ley de la Dependencia se podría mejorar, pero reconoce que han pasado de no tener nada, «a recibir esto». Aunque es clara y afirma: «Todo lo que ha mejorado mi hija ha sido gracias a lo que hemos luchado».
Esta madre gijonesa explica también que «en esta ley hay muchas lagunas porque la gente a veces miente y hace chanchullos para recibir esta ayuda», concluye Pilar.