Avilés,
Myrian MANCISIDOR
Aún reconoce a su familia, pero su memoria patina cuando intenta recordar qué hizo ayer. Pilar López, Maruja, del barrio avilesino de Llaranes, tiene presentes a aquellas personas o momentos que dibujaron la historia de su vida: su noviazgo, el nacimiento de sus cuatro hijos... Acaba de cumplir 72 años y hace dos se le diagnosticó demencia primaria, patología afín al alzhéimer. Es beneficiaria de la ley de Dependencia.
Su familia solicitó en junio del pasado año la prestación y su expediente tardó en resolverse unos doce meses. Actualmente cuenta con una plaza en el centro de día Ría de Avilés, especializado en el tratamiento de personas con alzhéimer a través de la musicoterapia, y también con una hora diaria de ayuda a domicilio. «Para nosotros es una gran ayuda, especialmente para mi padre, que tiene 76 años y era quien se ocupaba día y noche de mi madre. Aunque le costó, al final él comprendió que los dos necesitaban ayuda externa», explica Belén Fernández, hija del matrimonio.
Pilar recuerda a su madre como una mujer «activa, trabajadora y de gran capacidad intelectual». Ahora, Pilar López mira al vacío. «Para mi padre fue duro darse cuenta de que por una enfermedad dejó de conocer a alguien con quien lleva 54 años casado».
«Nosotros no quisimos dinero, sino ayuda profesional. Este centro tiene unas instalaciones excelentes y el trato es maravilloso. La asistente acude a casa por la mañana para darle el desayuno y asearla», subraya Belén. «Estos días Pilar está en una residencia de Luanco que tiene concierto con el ERA porque mi padre se operó de una cadera».