Valencia, P. G. B. / J. S.
El donante del tejido facial que ha servido para llevar a cabo la histórica operación quirúrgica de trasplante de cara, la primera de estas características que tiene lugar en España, tenía 35 años y era de origen belga. Un joven deportista consumado que vivía en una localidad de la comarca de Los Serranos, en el interior de la provincia de Valencia.
El fallecido, que murió tras sufrir un accidente de tráfico, participaba activamente en competiciones de duatlón, una prueba combinada de ciclismo de montaña y atletismo. Su pasión por el deporte y su excelente forma física le llevaron a disputar decenas de pruebas deportivas en localidades de la Comunidad Valenciana y Castilla-La Mancha, en las que se clasificó en los primeros puestos con unas marcas excelentes.
El donante pertenecía a un club ciclista de la provincia de Valencia con el que corrió un gran número de marchas de bicicleta de montaña.
Son los datos personales que han trascendido en las últimas horas, cuestión inevitable dada la expectación creada por la intervención quirúrgica del equipo de Cavadas, quien criticó que se hubieran sacado a la luz aspectos claramente identificativos del donante.
El pasado 15 de junio, el donante, cuya familia se ha caracterizado por su generosidad al autorizar la extracción de todos sus órganos, había sufrido un accidente en una competición deportiva que se celebraba en un municipio de la comarca en la que residía. A pesar del incidente, el altleta acabó la prueba, lo que puso de manifiesto una vez más su gran coraje, aunque posteriormente tuvo que apartarse de las carreras unas seis semanas para recuperarse de las lesiones. El deportista volvió a las pistas de tierra a principios de agosto.
Tras finalizar una competición que se celebró a principios de este mes en una localidad de Cuenca, un compañero de su club de ciclismo escribía en un foro: «Los que no vinisteis os perdisteis una pasada de marcha, volvió a la competición como un auténtico crack».
La noticia de que el deportista había sufrido un accidente de tráfico conmocionó a sus compañeros, que se encontraban destrozados por la fatal noticia, pero todos mantuvieron la esperanza de que, igual que hacía en las competiciones más duras, en esta ocasión también pudiera salir adelante. No fue así.
Su familia ha mostrado una extraordinaria sensibilidad con las personas que están en lista de espera al donar sus órganos para salvar vidas anónimas. Desde el cielo, el deportista ha realizado su mayor hazaña.