San Antolín de Bedón
El anuario «Bedoniana» volvió a acercarse a San Antolín como viene siendo tradición en los últimos años. El monasterio fue testigo, el pasado domingo, de la presentación del volumen número 11. El acto contó con la presencia de numeroso público que, año a año, da testimonio de su compromiso con la publicación y con este evento cultural.
Intervino en primer lugar la joven Irene Vuelta Aguirre, que, en nombre del Bando de San Antolín, dio la bienvenida a los asistentes y felicitó a los promotores de esta iniciativa por mantener año tras año la publicación del anuario.
También Juan Carlos Villaverde, profesor de la Universidad y editor del anuario, manifestó su agradecimiento a cuantos hacen posible su publicación. Concluyó refiriéndose a «la afortunada concurrencia entre el Bando de San Antolín y Alvízoras Llibros, que hace posible esta travesía entre la fiesta y la cultura escrita», que calificó de «infrecuente periplo». De las palabras de Villaverde pareció deducirse que el año próximo será el último de esta serie «Bedoniana».
Cerró el acto Javier Barón Thaidigsmann, profesor de la Universidad y responsable de pintura del siglo XIX del Museo del Prado, que evocó su vinculación personal y familiar con el entorno y celebró el mérito de la continuidad, a lo largo de una década, de una publicación como «Bedoniana», singular y de gran calidad tanto formal como de contenidos. Barón glosó la miscelánea de una veintena larga de textos que integran el volumen, así como la calidad de las imágenes, con mención especial para el cuadro de la iglesia de San Antolín de Bedón, de Darío de Regoyos, recientemente adquirido por el Museo de Bellas Artes de Asturias, que se da a conocer ahora en «Bedoniana».