POR CAROLINA G. MENÉNDEZ
En Coyoacán, uno de los barrios más antiguos y con más encanto de la Ciudad de México, se encuentra la Casa Azul Museo Frida Kahlo, edificación de 800 metros cuadrados sobre un terreno de 1.200 donde nació, vivió y murió la artista mexicana. Abierta al público en 1958, la Casa Azul no siempre fue azul. Cuando fue adquirida por la familia Kahlo en 1904 era blanca, pero el matrimonio Rivera-Kahlo la pintó en esa tonalidad en homenaje a la estética de la cultura popular mexicana, de llamativos colores.
Atravesar el portón de entrada de la Casa Azul es meterse de lleno en el universo más íntimo de Frida Kahlo. Entre los cuadros que hicieron famosa a la pintora y junto a algunos de Diego Rivera y de otros de artistas del siglo XX, se pueden contemplar objetos de la vida cotidiana, algunos muy personales. Uno de ellos es la cama con el espejo en el techo que la madre de Frida mandó colocar para que su hija pudiera retratarse mientras pasaba la larga convalecencia que la mantuvo inmóvil como consecuencia de un accidente de autobús. También se puede ver un caballete regalo de Nelson Rockefeller, los pinceles de la artista, una colección de mariposas, juguetes, algunos de sus más vistosos vestidos y joyas, e incluso los corsés (unos de escayola decorados y otros de cuero y metal) que Frida Kahlo se vio obligada a llevar para curar las lesiones que le provocó el accidente en el que una barra le atravesó el cuerpo a la altura de la pelvis.
La Casa Azul es, asimismo, un reflejo de la vida de una mujer muy temperamental, directa, con gran sentido del humor, un tanto sarcástica y muy comprometida con la situación política del momento. Contraria al imperialismo norteamericano, la artista y Diego Rivera participaron activamente con agrupaciones y líderes de izquierdas. De hecho, su vivienda fue ampliada en 1927 para dar asilo a Trotsky y a su esposa. Igualmente, la casa, a través de sus elementos decorativos, muestra la fascinación que Frida sentía por el arte popular mexicano.
La Casa Azul, que recibe mensualmente a unas 20.000 personas es, en definitiva, el reflejo de una vida llena de sufrimiento, pero envuelta en arte y vivos colores.