Gijón, J. C. GEA
No es la primera vez que Pablo San José (Mieres, 1969) y Cynthia Viera (Las Palmas, 1973) fusionan con un demoledor y, al mismo tiempo, divertido e incluso espectacular espíritu crítico el lenguaje de la publicidad y la imaginería bélica.
El mierense y la canaria, integrantes del activo equipo artístico PSJM, dan un paso más en la perversa y esclarecedora relación de su obra con el universo del capitalismo de consumo, el fetichismo de la marca y la estética mercantilista en «Slogans», instalación que ocupará hasta el 11 de octubre la capilla de la Trinidad del Museo Juan Barjola; un paso que, en esta ocasión, mira hacia el pasado histórico, y no hacia un futuro posible, como lo hacía, sin ir más lejos, su anterior proyecto, «Corporate Armies».
La potencia simbólica del antiguo recinto de culto ha sido determinante a este respecto, como en tantos otros casos de proyectos concebidos para la Trinidad. La pieza de PSJM consiste en un conjunto de cajas de luz con forma de proyectiles, cada una de las cuales reproduce algún archiconocido eslogan de los que encabezan las campañas de distintas empresas de calzado deportivo, telecomunicaciones o cosmética. Dispuestas con el mismo ángulo, constituyen una obvia ilustración de la extendida metáfora sobre la agresividad del «bombardeo» publicitario que padece cualquier ciudadano del mundo a diario.
Pero más allá de ese núcleo de significado y la autonomía de la pieza, que podría funcionar en cualquier otro contexto, la instalación cobra un sentido distinto en su relación específica con el emplazamiento de la Trinidad: un recinto religioso que, como recuerda la reflexión introductoria que PSJM ha inscrito en el vestíbulo del Barjola casi como un elemento más de la instalación, fue construido en plena contrarreforma católica; es decir, como un poderoso centro emisor de propaganda religiosa.
Esa analogía entre el bombardeo publicitario y el bombardeo doctrinal se torna en contraste, y en reflexión sobre la condición de la modernidad y posmodernidad, cuando «Slogans» invita a pensar en la distinta naturaleza del mundo que refleja cada tipo de propaganda: el de los valores sustentados sobre una visión unitaria del mundo, fundada en la fe religiosa, y el de una etapa nihilista y desesperanzada de la historia en la que los únicos valores parecen ser los encarnados en las prédicas de las marcas comerciales.