Oviedo,
Elena FDEZ.-PELLO
El jurado del premio de la Concordia que otorga la Fundación Príncipe de Asturias cerró la primera sesión de deliberaciones sin una elección y con cuatro finalistas para esta distinción. La ciudad de Berlín, con motivo del vigésimo aniversario de la caída del Muro; la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el jesuita español Kike Figaredo y el reportero irano-canadiense Maziar Bahari son los favoritos para alzarse con el galardón en esta edición de los Premios. El jurado deberá tomar una decisión durante la mañana de hoy, para emitir su fallo y hacerlo público al mediodía en la capilla del hotel de la Reconquista.
La ciudad de Berlín está inmersa este año en las conmemoraciones del 20.º aniversario de la caída del Muro, que se cumple el próximo 9 de noviembre. Las celebraciones y actos culturales en torno a uno de los acontecimiento más trascendentales de la historia contemporánea, la desaparición del último símbolo de la guerra fría, culminarán con la fiesta de la libertad a los pies de la Puerta de Brandemburgo.
El misionero asturiano Kike Figaredo, perteneciente a una poderosa familia de empresarios de la minería y primo del ex ministro Rodrigo Rato, ha optado en muchas ocasiones a este premio, y en varias ha sido finalista. Tailandia y Camboya son los escenarios en los que ha desarrollado su labor humanitaria, volcada en el cuidado de las personas con discapacidad, los mutilados de guerra y la erradicación de las minas antipersona.
La candidatura de Maziar Bahari, quizá la más desconocida entre las finalistas, ha sido apoyada, entre otras personalidades, por el arzobispo emérito de Ciudad del Cabo y Nobel de la Paz Desmond Tutu, y la ex secretaria de Estado de Estados Unidos Madeleine Albright. Bahari, reportero de «Newsweek», galardonado director de documentales, fue detenido en el domicilio de su madre en Teherán, tras las elecciones, y desde el 21 de junio permanece en situación de aislamiento, sin acceso a un abogado y sin que haya sido informado de los cargos que se le imputan.
La Organización Internacional del Trabajo, también finalista, es una agencia de las Naciones Unidas que data de 1919, en la que están representados gobiernos, sindicatos y trabajadores. Su objetivo es «promover el trabajo decente en el mundo».
El jurado se ha inclinado por estas cuatro candidaturas entre las 44 que fueron presentadas al certamen, creado para distinguir a personas o instituciones que hayan contribuido al entendimiento y la convivencia entre los hombres, a erradicar la pobreza, la enfermedad, la ignorancia y otras situaciones de injusticia, o a proteger el patrimonio.
Oviedo,
María José IGLESIAS
No concede entrevistas y no le gusta demasiado hacer declaraciones a la prensa. Hasta 2006 no se dejó fotografiar. Fue en un consejo de administración del Banco Sabadell. Isak Andic Ermay, presidente de Mango y patrono de la Fundación Príncipe de Asturias, hizo ayer una excepción con LA NUEVA ESPAÑA para destacar su entusiasmo por el proyecto de la Fundación, a la que llegó a través de su buen amigo, el empresario catalán Mariano Puig.
Andic, uno de los diez hombres más ricos de España -aparece en la «lista Forbes» desde hace años-, no resta elogios a Oviedo y destaca la respuesta que la ciudad ofrece cada año a los galardonados con los «Príncipe de Asturias». «Esta gran ciudad se vuelca con los premios, sabe brindar su apoyo, la gente siempre transmite vibraciones positivas».
Para Andic, de modales absolutamente exquisitos, el día de los premios siempre es una jornada brillante. «El típico día en que sé que me lo voy a pasar bien y voy a comer extraordinariamente, me encanta venir a Asturias».
Como miembro del jurado encargado de fallar el premio «Príncipe» de la Concordia declina amablemente valorar las candidaturas de este año, pero no pasa por alto que la decisión será complicada. «Las hay muy buenas, nos cuesta mucho decidir, porque la mayoría se lo merecen».
Isak Andic nació en Estambul en una familia de origen turco-sefardí. Con su hermano menor, Nahman, controla la primera cadena de moda europea por presencia internacional. A los 14 años se trasladó a España y en Barcelona comenzó a forjar el imperio Mango, una de las grandes referencias mundiales de la moda, que cumple sus bodas de plata.
Sabe lo que es recibir premios de calado. En mayo de 2007 recogió el de Esade a su trayectoria profesional. Este reconocimiento premia anualmente al profesional en activo con una trayectoria empresarial ejemplar, además de por su orientación al mercado de las empresas con un espíritu estratégico y de apoyo al «marketing». Ayer Isak Andic llegó a Oviedo en el avión privado que le trajo desde Barcelona. Le gusta volar, pero realmente su auténtica pasión es navegar. Por algo timonea con mano firme el velero «Mango». No quiere hablar de moda ni de empresa, pero no puede evitar fijarse en los detalles, como un complemento de origen turco que lleva su interlocutora. Genio y figura.