Venecia
El cineasta colombiano Jorge Navas presentó ayer en el Festival Internacional de Cine de Venecia su filme «La sangre y la lluvia», una cruda y en ocasiones muy explícita ópera prima sobre la violencia en Colombia, con la que opta al premio «Luigi de Laurentiis», el llamado León del Futuro.
La cinta, que podría ser galardonada con tal distinción en calidad de debut cinematográfico, acude a la 66.ª edición de la Mostra dentro de la sección paralela «Jornadas de autor», en la que también ha participado el filme «Francia», del uruguayo Israel Adrián Caetano, otro de los cinco títulos latinoamericanos que han pasado por Venecia. «La sangre y la lluvia» condensa en algo más de hora y media el transcurso de toda una noche en Bogotá en la que la violencia, el sexo y las drogas toman protagonismo, elementos que convivirán con una historia de amor que se abre camino en todo ese ambiente sórdido.
En otro frente, el diseñador Tom Ford se ha pasado al cine y su debut como director, «A single man», protagonizado por Colin Firth, tuvo una gran recepción en la Mostra, donde compite por el «León de oro» con una historia sobre la homosexualidad y sobre «el amor universal».
«A single man», basada en un libro de Christopher Isherwood, cuenta la historia de un profesor (Colin Firth) en la California de 1962 que pierde a su pareja (Matthew Goode) en un accidente. Su duelo y sus deseos de morir contados en un día de su vida.
Un filme que ha sido recibido con aplausos en el pase y con una mayor ovación al comienzo de la rueda de prensa de presentación, donde una gran parte de las preguntas han sido sobre la temática gay y las intenciones del director de dar voz a este colectivo.
Algo que negó reiteradamente Tom Ford, quien hizo hincapié en que la historia no es sobre ser o no gay, sino «sobre un hombre que ha perdido el amor» y «sobre personajes humanos» independientemente de su condición sexual.
«Es un poema sobre un hombre que cree que está en el último día de su vida», agregó el realizador sobre su película, en la que tiene un personaje episódico el modelo español Jon Kortajarena.
Por su parte, Colin Firth destacó el «privilegio» que supuso para él interpretar un papel que sabía que era «tan personal» para el director, lo que hizo que también se convirtiera en algo muy personal para él.
Una historia que se desarrolla en un solo día de la vida de George (Firth), en el momento en el que planea sobre él una clara intención de suicidio.
Con una estética muy cuidada y un desarrollo a base de flashbacks, Ford demuestra sensibilidad para tratar el dolor, pero al mismo tiempo demuestra el exceso típico de las óperas primas. Un abuso de los primeros planos, de los movimientos de cámara y de los juegos con el enfoque ralentizan una historia de por sí pausada y en la que lo mejor es sin duda la interpretación de Colin Firth.
Destaca la fotografía, del español Eduard Grau, al que Ford definió como un «enorme talento de 28 años», que ha realizado un «brillante trabajo» que ha dado al filme el tono justo de color.