Oviedo, E. G.
Kurt Wüthrich tiene 71 años y fue galardonado con el premio Nobel de Química en 2002. Suizo de nacimiento, es un caso singular porque tras pasar por prestigiosas universidades norteamericanas regresó a su país natal, inició sus investigaciones sobre espectroscopia de resonancia magnética nuclear y ganó el Nobel desde «casa».
Ayer inauguró la reunión bienal de la Real Sociedad Española de Química, en Oviedo, un congreso que reúne en Asturias a más de 800 expertos y que se desarrollará a lo largo de toda la semana. Wüthrich habló de la vacuna contra la gripe A, dio por segura la eficacia de la misma «porque ha habido mucho cuidado y se han tomado las precauciones adecuadas». El Nobel está convencido de que no habrá demasiadas reacciones secundarias a las dosis contra la gripe, aunque «es inevitable» que alguna haya. «En este tipo de investigaciones», dijo, «el calendario está supeditado a la seguridad. Si no se hubieran tenido las precauciones adecuadas las vacunas ya estarían en el mercado hace tiempo».
Kurt Wüthrich no centra sus investigaciones en la elaboración de fármacos inmunizadores, pero reconoció que sigue muy de cerca el trabajo que realizan compañeros suyos en el The Scripps Research Institute, en La Jolla, California (Estados Unidos).
El Nobel habló en su conferencia del dopaje y de la lucha «para detectar nuevas sustancias cada vez más sofisticadas».
Los fármacos dopantes de hoy -explicó- nacieron para curar enfermedades graves, no para que se doparan los deportistas. «Lo que pasa es que las están usando en sentido erróneo, sobre todo la EPO».