Oviedo, M. S. MARQUÉS
El patrimonio asturiano avanza hacia la protección. A las declaraciones de entorno protegido que se aprobaron el pasado julio para los monumentos prerrománicos catalogados Patrimonio de la Humanidad y a la treintena de cuevas asturianas con arte rupestre paleolítico también protegidas, se suman ahora otras nueve, entre las que figuran Tito Bustillo, en Ribadesella, y Llonín, en Peñamellera Alta.
Con la inclusión de estas dos últimas en el listado de entornos protegidos ya figuran las cinco inscritas desde el pasado año en el listado de patrimonio mundial de la UNESCO. Los otros decretos de protección aprobados ayer por el Consejo de Gobierno son los que afectan a La Cuevona, Les Pedroses, La Lloseta y San Antonio, en el concejo de Ribadesella; el Quintanal y Valmori, en el concejo de Llanes, y la cueva de Mazaculos II, en el concejo de Ribadedeva.
La delimitación de los entornos de protección es una obligación que impone, por un lado, la ley de patrimonio cultural y, por otro, la designación de patrimonio mundial del arte rupestre paleolítico aprobado para las cuevas de El Pindal, Tito Bustillo, La Peña de Candamo, La Covaciella y Llonín.
Asturias cuenta con 48 grutas con arte rupestre paleolítico. El conjunto de entornos de protección ahora aprobados tiene en común el hecho de afectar, en su mayor parte, a cavidades localizadas en relieves kársticos, lo que conlleva la necesidad de controlar el área circundante de las cavidades, que tiene incidencia directa sobre sus condiciones medioambientales, fundamentalmente a través de las filtraciones de agua.
En las cuevas donde existen pinturas rupestres se ha optado por la protección de la cuenca hidrográfica, ya que ésta incide en el sistema kárstico y, por tanto, en el ambiente del interior de la cavidad. En las grutas con grabados se ha optado por un entorno más restringido, pues no existe peligro de contaminación biológica, como en el caso de las pinturas.
Las delimitaciones de entorno vienen a concretar el compromiso adquirido por el presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, en su discurso de investidura, en 2007, de proteger el conjunto de las 48 cuevas con arte rupestre paleolítico existentes en el Principado.
Si el Consejo de Gobierno aprobó en julio la protección de los entornos de la Peña de Candamo y El Pindal, y ahora los de Tito Bustillo y Llonín, es porque La Covaciella, que cierra el quinteto de las catalogadas como patrimonio mundial, ya contaba con un entorno de protección delimitado. En la actualidad las cinco cavernas inscritas en la lista de la UNESCO cuentan con la figura que las protege al máximo nivel, compromiso aceptado por el Principado tras el reconocimiento.